Javier Collado

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CBN. La Asamblea Antinuclear de Córdoba convoca un año más una concentración en memoria de las víctimas de los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki que tuvieron lugar los días 6 y 9 de agosto de 1945. La concentración se celebrará, como ya es tradicional en la Glorieta de las ciudades Hiroshima y Nagasaki (Jardines de los Patos junto al monumento a Julio Romero de Torres) el lunes día 6 de agosto a las 21.00 horas y tendrá como lemas “Hiroshima nunca más”, “Fukushima nunca más”, “Chernobil nunca más”, “Cierre del cementerio nuclear del Cabril”, “Energía nuclear, ni civil ni militar”.

Con esta concentración, según informa en nota de prensa, la Asamblea Antinuclear de Córdoba quiere recordar a las más de 200.000 personas que fallecieron en estos bárbaros atentados nucleares, así como llamar la atención sobre el peligro de la energía nuclear en todas sus formas y, sobre todo, del enorme riesgo que supone el potencial destructivo del arsenal nuclear existente, en manos fundamentalmente de Rusia y de los EE.UU. de Norteamérica. Entre ambos países, que almacenan el 95% de las armas nucleares existentes, pueden descargar en pocos instantes unas 2.600 ojivas de altísimo poder. O el equivalente a 100 mil bombas como la lanzada en Hiroshima, en 1945, que tenía un poder de 15 kilotones.

La Asamblea aprovechará esta concentración para celebrar el reciente anuncio del gobierno del PSOE de la paralización de la construcción del cementerio nuclear -el ATC, Almacén Temporal Centralizado- que debería albergar los residuos radiactivos de alta actividad en Villar de Cañas, Cuenca. La Asamblea subraya que esta decisión es un triunfo del movimiento antinuclear que lleva décadas movilizándose en todo el estado español en contra del uso civil de la energía nuclear por los riesgos que supone para la población civil y por la gran cantidad de residuos muy peligrosos, alguno de los cuales se mantienen activos durante centenares de miles de años.

Según la citada nota, «la paralización del ATC debe anotarse con mayúsculas en el haber del movimiento antinuclear en la península, no en vano está dinamizado por el Movimiento Ibérico Antinuclear, que agrupa a colectivos de España y Portugal».

«Con esta decisión gubernamental se aleja igualmente el riesgo de que la administración del estado ceda a las presiones del lobby nuclear para ampliar durante 20 años más la vida útil de las centrales nucleares ya en funcionamiento, un objetivo puramente mercantil que la patronal del sector eléctrico consiguió incrustar en la agenda del gobierno popular».

La Asamblea Antinuclear denunciará también en esta concentración «la crueldad que supone el bombardeo sistemático de población civil en las guerras modernas, táctica atroz que se inauguró en la guerra civil española con los bombardeos de Durango y de Guernika».

Concluye la nota indicando que «la destrucción masiva de ciudades y pueblos, castigando a todas las personas que los habitan y destruyendo sus instalaciones, se ha generalizado como estrategia bélica de terror, como podemos comprobar en los conflictos existentes en la actualidad, provocados muchos de ellos por los intereses geoestratégicos de los países industrializados, o por los intereses mercantiles de la industria del armamento, poderoso lobby que muy a menudo mueve los hilos de la política exterior del mundo rico, circunstancia que la Asamblea Antinuclear quiere subrayar en esta convocatoria».