Foto: EL Comercio.

Javier Collado

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A última hora de una tarde cualquiera de esta semana, Isaac Arango y su pareja paseaban tranquilamente por la orilla de la playa de Salinas y poco imaginaban que el surfista acabaría practicando un rescate múltiple.

La historia la explica al diario asturiano El Comercio y empieza en un momento de su paseo, cuando vieron que dentro del agua había chicas silbando y haciendo aspavientos. Primero pensaron que estaban jugando, pero luego se percataron de que pedían ayuda.

Sin dudarlo, Isaac Arango cogió una tabla de un chico que estaba en la playa y se metió en el agua. Recogió a la chica que tenía más cerca, quien le dijo que había gente más adentro. Se fue a por el resto de bañistas, que estaban en zonas con bastante corriente y sin poder salir.

Cuenta que le resultó difícil volver a la orilla con un grupo agarrado a su tabla y con las olas, pero que sacó fuerzas de donde pudo y lo consiguió.  Paralelamente, su mujer había llamado al 112, pero asegura que no le hicieron caso. Por suerte, la rápida intervención del surfista evitó males mayores.

Ya en el paseo de la playa, tan solo unos minutos después, Isaac Arango vio a otros dos jóvenes en una zona de corrientes que no conseguían llegar a la orilla. Se quitó de nuevo la camisa, bajó a la arena y cogió otra vez una tabla. Su mujer se lo miraba incrédula. Esta vez, por suerte, contó con la ayuda de un socorrista de Salinas -al que avisaron- que estaba en un bar de la zona tras su jornada laboral.

Isaac Arango aprovechó el suceso para recordar a los bañistas que toda precaución es poca al entrar al agua, ya que es habitual en la zona tener que ayudar a gente que se mete sin darse cuenta en las corrientes de una playa complicada como Salinas. De hecho, hace un par de veranos participó en otro rescate múltiple -junto a socorristas y Salvamento- en el que por desgracia no pudieron evitar que una de las jóvenes muriera.