Javier Collado

Dobuss

CBN. El buzo retirado de la Marina, Saman Kunan, es recordado en Tailandia como un héroe que entregó su vida en medio de un difícil rescate.

Kunan, de 38 años, trabajó como voluntario en las labores de rescate del grupo de doce niños y su entrenador de fútbol, atrapados en la cueva inundada en Tailandia.

Tras conocer la noticia de que los pequeños estaban atrapados en la cueva y que sólo podían ser rescatados a través de labores de buceo, Saman Kunan no dudó en ofrecer su conocimiento y experiencia en esta actividad para sacar, lo más pronto posible, a los menores que corrían peligro por posibles nuevas lluvias que inundarían aún más la cueva.

Fue así como el hombre ingresó a las aguas hasta llegar al lugar donde se refugiaban los menores de edad y su entrenador. Para el recorrido de ida y vuelta el buzo, por ser experto, habría necesitado 11 horas.

El trayecto de ida hasta el interior de la cueva fue exitoso ya que el buzo logró llegar al lugar donde estaba el grupo y suministrarle más oxígeno, asegurando su sobrevivencia mientras se aceleraban las labores de rescate.

A lo largo del trayecto, que consta de varios kilómetros en los que hay pasos angostos y tramos bajo el agua, el buzo dejó algunas provisiones de oxígeno para los niños que tendrían que hacer el mismo recorrido para salir de la cueva. Sin embargo, tras haber entregado una reserva de su oxígeno, al regresar no tuvo suficiente para él.

Según contó su compañero de buceo, Saman Kunan perdió el conocimiento por falta de oxígeno, lo que le ocasionó la muerte, pese a la ayuda que intentó darle quien lo acompañaba en la misión.

Tras su fallecimiento se ha conocido más sobre su vida, especialmente por un video que refleja el buen corazón que tenía y la esperanza de rescatar a los niños con vida.

Se trata de un video que grabó Saman antes de ingresar en la cueva donde murió, en el que pidió «que la suerte nos acompañe».

En las imágenes, el hombre se encuentra frente a un avión en el que partía junto a otros expertos hacia la misión de rescate.

Describe que ya se encuentra todo listo para partir hacia Chiang Rai, dice que han estado todo el tiempo apoyando a los buzos que están trabajando en la cueva y que él va junto a un equipo de médicos de la Marina. Expresa con entusiasmo: «nos vemos esta noche».

«Que la suerte nos acompañe y podamos traer los niños a casa», fueron las últimas palabras del buzo en el video que ha conmovido aún más a las familias de los niños y a Tailandia en general, por su voluntad de servicio y por arriesgar la suya propia por salvar las de los pequeños.