Javier Collado

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María Morales. El Ayuntamiento de Pamplona quiere mandar el mensaje de que los Sanfermines que empiezan esta semana son seguros para las mujeres, después de que el abuso sexual a una joven en las fiestas de 2016 desatase multitudinarias protestas que exigían un mayor castigo para los crímenes sexuales.

Las celebraciones de este año -caracterizadas por su estridencia y el consumo desenfrenado de alcohol- dan comienzo este viernes. En los últimos días han circulado llamadas al boicot, con la indignación aún viva por el abuso sexual perpetrado el pasado año por cinco hombres que se hacían llamar “La Manada”.

En abril de este año, un tribunal condenó a los cinco por abuso sexual, un delito de menor gravedad que la agresión sexual que reclamaba la Fiscalía. Su posterior liberación bajo fianza desató nuevas protestas. El caso puso en el centro del debate público la desigualdad de género en España, pero también los crímenes sexuales en grandes fiestas, contra los que las autoridades de Pamplona comenzaron a tomar medidas más duras desde 2014.

“Frente a esas campañas que llaman a no venir, haría un llamamiento a las mujeres, porque Pamplona es un espacio en el que la ciudad, su institución y la sociedad han dicho que no van a consentir las agresiones”, dijo la concejal de Seguridad y Convivencia de Pamplona, Itziar Gómez. “Éste es un espacio de seguridad y de respaldo social e institucional, además de policial”.

El Ayuntamiento de la ciudad ha lanzado una campaña bajo el nombre de “Pamplona, libre de agresiones sexistas”. Algunas mujeres planean llevar camisetas negras esta semana en lugar de la tradicional vestimenta blanca para mostrar su rechazo a la exculpación judicial de la acusación de agresión sexual.

El caso de La Manada ha coincidido con un resurgir feminista en España. Cánticos como “hermana, yo sí te creo” o “sola o borracha, quiero llegar a casa” han resonado a lo largo de las plazas de todo el país y han tenido un peso similar a la etiqueta “#MeToo”, usada para denunciar los casos de acoso sexual en Estados Unidos.

Atendiendo las llamadas para reforzar las políticas de igualdad, el nuevo presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha designado un ejecutivo formado mayoritariamente por mujeres y ha reinstaurado el Ministerio de Igualdad, encabezado por la vicepresidenta del Gobierno. Acuciado por el caso de La Manada, su Gobierno también se ha comprometido a formar a los jueces en igualdad de género y revisar la definición de los crímenes sexuales en el código penal. El nuevo presidente se encuentra bajo presión para hacer más.

Sofía Castañón, diputada nacional del partido antiausteridad Podemos, cuyo apoyo fue clave para que Sánchez lograra imponerse en una moción de censura a su predecesor en junio, dio la bienvenida a la composición del nuevo Gobierno y al regreso del Ministerio de Igualdad, pero declaró: “No me voy a alegrar por los gestos a estas alturas, creo que los gestos son importantes para que podamos exigir los hechos”.