Javier Collado

Dobuss

María Morales. Las mujeres volvieron a conducir en rabia Saudí tras derogada la prohibición que lo impedía. Fue un momento histórico para las mujeres saudíes, que hasta ahora tenían que recurrir a esposos, padres, hermanos y otros conductores hombres para ir de compras al mercado, al trabajo, visitar amigos o incluso dejar a los niños en la escuela.

La prohibición había relegado a las mujeres al asiento trasero en los vehículos. Apenas corrieron las primeras horas de hoy, las mujeres saudíes finalmente igualaron a las de otras partes del mundo en tomar el volante y manejar.

Al-Ajaji tenía licencia de conducir estadounidense antes de conseguir la saudí. Al hablar de cómo la veían otros automovilistas, dijo que “mostraron apoyo, me animaron y sonrieron”. Dentro de unas horas tenía programado ir al trabajo en coche por primera vez en Arabia Saudí. Durante casi tres décadas, muchas mujeres y hombres que las apoyaban exigieron abiertamente que se reconociera el derecho de ellas a conducir.

Las mujeres en Arabia Saudí enfrentaban el arresto si desafiaban la prohibición mientras que las de otros países musulmanes ya conducían libremente. En 1990, durante la primera campaña de las activistas a favor de conducir automóviles, las mujeres que lo hicieron en Riad perdieron sus empleos, sufrieron una estigmatización grave y les prohibieron viajar al extranjero durante un año. Los sectores ultraconservadores en Arabia Saudí afirmaron durante mucho tiempo que permitir a las mujeres conducir propiciaría el pecado y las expondría al acoso.

Antes de autorizar el manejo a las mujeres, el reino había aprobado una ley contra el acoso sexual que prevé encarcelamiento hasta de cinco años en los casos más graves. Las críticas contra las mujeres al volante fueron acalladas después de que el Rey Salman anunció el año pasado que se les autorizaría manejar, pero simultáneamente al menos 10 de las activistas que exigían más abiertamente el derecho de las mujeres a conducir fueron arrestadas semanas antes del levantamiento de la prohibición, en un indicio de que solo el rey y su poderoso hijo, el príncipe a la corona Mohammed bin Salman, decidirían el ritmo del cambio.