Javier Collado

Dobuss

María Morales. Este miércoles, a sus 46 años de vida, la gorila «Koko» dejó de existir, dejando un precedente respecto a la íntima relación afectiva y comunicacional que pueden desarrollar estos animales con los humanos y con otras especies.

La noticia fue difundida por «The Gorilla Foundation», quienes manifestaron su profunda tristeza por el hecho, señalando que la extrañarán profundamente. A través de un comunicado, manifestaron que «Koko tocó la vida de millones como embajadora de todos los gorilas y un icono de comunicación y empatía entre especies».

«Koko» nació el 4 de julio de 1971 en el zoológico de San Francisco, e inicialmente fue bautizada como «Hanabi-ko», que significa «fuegos artificiales infantiles» en japonés, por ser una fecha festiva en Estados Unidos. Fue la doctora Francine «Penny» Patterson quien la entrenó a partir de su primer año de vida en el lenguaje de señas, y «Koko» fue capaz de aprender 1.000 señales diferentes, y pidió un gato para navidad en 1983.

Koko también conoció en 2001 al actor Robin William, quien llegó a visitarla y con quien compartió un divertido pero íntimo momento, donde ella incluso le pidió que le hiciera cosquillas y le quitó sus lentes ópticos para usarlos por varios minutos. Patterson comentó que cuando le comentaron que Williams había muerto en 2016, ella se puso «extremadamente triste».