Foto: ABC.

Javier Collado

Dobuss

María Morales. Una familia del Reino Unido que fue de vacaciones a Tenerife tuvo la fortuna de coincidir con una fotógrafa del hotel que, casualmente, ha logrado evitar el desarrollo de un cáncer de ojo en su hija pequeña de siete años..

Le pidieron a la fotógrafa que les hiciera una sesión a una niña y su hermano Parker, de tres años, junto a la piscina. La fotógrafa les hizo la foto. Y, al pasarlas por un procesador de imágenes, antes de imprimirlas, observó que había algo que no le cuadraba.

Y es que en un ojo de la niña, con siete meses, aparecía con un punto blanco. Y en todas pasaba igual. Hay turistas que se hacen fotos y después no pasan a recogerlas. Pero hubo suerte. Cuando Sophie Findlay y Darren Marshall fueron a recoger el recuerdo de sus días de descanso en la isla hechas por una profesional, Alessia les advirtió que esa luz blanca no era normal.

Y los padres se pusieron manos a la obra. Al regresar a la habitación, con el susto en el cuerpo, la madre descargó por Google Play una aplicación para mejorar las fotos y el dichoso punto blanco de la pequeña seguía en su sitio.

La madre, Sophie Findlay, de 33 años, recuerda que «cuando estábamos en el hotel, le pedimos a la fotógrafa que hiciera algunas fotos de los niños y cuando fuimos a recoger las fotos, nos llevó aparte y me pidió que echara un vistazo a las fotos de la niña».

«Inicialmente, creí que era un tema del flash, pero ella nos dijo que era posible pero nunca de color blanco», recuerda a ABC. Efectivamente, la pequeña tenía retinoblastoma, cáncer de ojo. Y con siete añitos.