Javier Collado

Dobuss

Al millonario musulmán Ali Banat le diagnosticaron un cáncer en 2015, razón más que suficiente para que decidiera cambiar radicalmente su vida y dedicar su riqueza a los demás. Banat, originario de Sidney, Australia, falleció esta semana después de lograr vivir dos años más de lo que los médicos vaticinaron —predijeron que le quedaban siete meses de vida—.

Durante ese tiempo, este joven se dedicó a recaudar dinero para los musulmanes desfavorecidos en todo el mundo, al tiempo que continuaba luchando contra su enfermedad, según recoge el diario británico The Telegraph. En un reportaje publicado en YouTube por el canal OnePath Network, Ali describía su enfermedad como un «regalo». «Es un regalo porque Alá me ha dado la oportunidad de cambiar». Hasta esa fecha, Banat vivía una vida de lujo donde no faltaban los coches o la ropa cara, entre otras posesiones materiales. Sin embargo, el diagnóstico del cáncer le abrió los ojos y le hizo ver que perseguía un objetivo equivocado en la vida.

A partir de ahí, vendió sus negocios y viajó a África, concretamente a Togo, un país donde aproximadamente el 55% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Además, este país cuenta con la mayor población de musulmanes, por lo que el joven filántropo puso el foco allí y decidió utilizar su fortuna para construir una mezquita así como una escuela para los niños. Su proyecto fue creciendo hasta convertirse en Musulmanes Alrededor del Mundo (Muslims Around The World, MATW).

Entre otros objetivos de este proyecto, descritos en la web de recaudación de fondos GoFundMe, está la construción de una nueva aldea para albergar a 200 viudas, la creación de un pequeño centro médico o una serie de negocios destinados a apoyar a la comunidad local. Hasta este viernes, días después de la muerte de Banat, el proyecto ya ha recaudado más de 1,15 millones de euros.