Javier Collado

Dobuss

El consumo moderado de bebidas fermentadas, es decir, cerveza, podría mejorar la salud cardiovascular, según un estudio presentado en la Reunión Científica Anual de la Sociedad Europea para la Investigación Clínica (ESCI), celebrada en Barcelona. La investigación, dirigida por la directora del Programa Cardiovascular del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona, Lina Badimon, analiza un consumo de 12 gramos de alcohol al día en mujeres y de 25 gramos de alcohol al día en hombres durante cuatro semanas, según un comunicado.

«Los resultados apuntan posibles efectos beneficiosos sobre los lípidos y las lipoproteínas de los participantes», han informado. Comer siguiendo la dieta mediterránea se asocia también a un menor riesgo de padecer cardiopatía isquémica y un accidente cerebrovascular, «dos de las patologías que más preocupan a la población», según el comunicado.

El médico del Departamento de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, Ramón Estruch, ha participado en el acto con una ponencia alrededor de los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea, en la que ha destacado la presencia de la cerveza. «La ingesta moderada de bebidas fermentadas podría formar parte de una alimentación saludable dentro de la dieta mediterránea actual, por las propiedades que les confieren su baja graduación alcohólica y las materias primas naturales (agua, cebada y lúpulo) con las que están elaboradas», ha explicado Estruch.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) incluye en la pirámide de la alimentación saludable a las bebidas fermentadas (cerveza, vino, cava y sidra) de forma opcional y moderada, y la Fundación Dieta Mediterránea incorpora también el consumo moderado de bebidas fermentadas dentro de las recomendaciones en la pirámide de la dieta mediterránea.