Javier Collado

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Alvaro Sánchez. El cerebro posee una capacidad limitada de recuperación tras un derrame cerebral. A diferencia de la piel, el hígado y algunos otros órganos, el cerebro no regenera nuevas conexiones, vasos sanguíneos o estructuras de tejidos después de sufrir daños. Al contrario, el tejido cerebral muerto es absorbido, lo que deja una cavidad carente de vasos sanguíneos, neuronas o axones, las delgadas fibras nerviosas que se proyectan desde las neuronas.

Un nuevo gel para curar algunos de los efectos de los derrames parece ser capaz de evitar el problema de la formación de tejido cicatricial (que acaba siendo un grave obstáculo para la regeneración del tejido destruido), así como de crear andamios para que en ellos crezcan nuevas neuronas y vasos sanguíneos, adoptando cada estructura la configuración adecuada para devolver su funcionalidad a la zona afectada.

El nuevo biomaterial ayudó a que volvieran a crecer neuronas y vasos sanguíneos en ratones cuyos cerebros habían sido dañados por derrames cerebrales. El gel acabó siendo absorbido por el cuerpo, dejando atrás solo nuevo tejido.

Los resultados sugieren que esta técnica u otra parecida podrían algún día ser utilizadas en tratamientos médicos para personas que han sufrido un derrame.

El trabajo de investigación y desarrollo lo ha realizado el equipo de Tatiana Segura, Thomas Carmichael, Lina Nih y Shiva Gojgini, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) en Estados Unidos. Segura está ahora en la Universidad Duke, del mismo país.

La investigación fue diseñada para explorar la recuperación ante una apoplejía aguda. El periodo más problemático que sigue inmediatamente a un derrame dura cinco días en ratones y unos dos meses en humanos.

El próximo paso en esta línea de investigación será ver si el tejido cerebral puede ser regenerado en ratones mucho después de que el derrame haya generado los daños.

Hay en el mundo millones de personas que llevan años viviendo con las secuelas de un derrame cerebral. Devolverles a la normalidad o incluso tan solo mejorar un poco su condición física tendría enormes repercusiones positivas en la población.