Javier Collado

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Tal día como ayer de 1958, y tras un esfuerzo económico importante por parte del Ayuntamiento de Córdoba, se inauguró el Aeropuerto de la provincia que contaba con una pista pavimentada de 1.380 metros de largo por 45 de ancho, otros 11.000 metros cuadrados de espacio destinados a estacionamiento de aviones (concretamente, tres aeronaves de tipo Fokker F-27) y una calle de enlace de 150 metros para unir la pista con el área de estacionamiento.

Un pequeño edificio de 400 metros cuadrados a modo de terminal que acoge todos los servicios necesarios (torre de control, meteorología o tráfico), así como la carretera que une el aeródromo con la N-437 completaban el proyecto.

Según las cuentas que posee Aena, en estas seis décadas por el aeródromo cordobés han pasado un total de 700.009 pasajeros (más o menos, puesto que hay un año en que no se contabilizaron) con 400.069 operaciones a base de aeronaves. Lo que supone una media anual de 6.668 aeronaves anuales y 11.667 pasajeros por año.

La realidad actual es que desde el año 2006 el Gobierno central ha invertido 86 millones de euros, tanto en expropiaciones como en reformas de la instalación. En 2013 quedó terminada la ampliación de la pista y recientemente se ha instalado el sistema AFIS, para permitir vuelos comerciales.

Con la Mezquita-Catedral, Medina Azahara o las juderías de la provincia, Córdoba podría ser un más que interesante destino de vuelos desde el Norte de África o Israel.