Javier Collado

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CBN. La acumulación de una proteína conocida como alfa-sinucleína en la retina es un buen biomarcador que podría ayudar a detectar el párkinson y el grado de severidad de esta enfermedad, según se desprende de una investigación en la que han participado científicos de la Universidad de Alicante y de Estados Unidos.

Este trabajo ha sido publicado este mes en Movement Disorders, prestigiosa revista a nivel mundial en el campo de la neurología clínica que edita la Asociación Internacional del Parkinson y Desórdenes del Movimiento, y se enmarca en un proyecto científico más amplio financiado por la Fundación Michael J. Fox.

El principal investigador del proyecto es el doctor Nicolás Cuenca, coordinador del grupo de investigación del Sistema Visual de Neurobiología y Terapia de las Enfermedades Neurodegenerativas de la Universidad de Alicante (UA). Cuenta con la colaboración del doctor Thomas Beach, del Instituto de Investigación de Salud Sun Banner, de Sun City, Arizona (EE.UU.), y de expertos de la Universidad Estatal de Arizona y de la Clínica Mayo de ese estado.

El trabajo es novedoso a nivel mundial porque se ha llevado a cabo con retinas de pacientes de Parkinson fallecidos, donadas al Sun Banner, un centro dedicado a la investigación de esta patología y de la enfermedad del Alzheimer, y enviadas a la UA para ser estudiadas por Cuenca y también por la investigadora predoctoral de la Universidad de Alicante Isabel Ortuño Lizarán.

Ortuño Lizarán ha precisado que en la actualidad no existe una técnica aplicada en medicina que permita detectar la alfa-sinucleína en la retina de una persona viva.

Los investigadores han encontrado además una correlación: cuanto mayor cantidad de alfa-sinucleína hay en la retina, más alteraciones del tipo motor y clínico del párkinson se producen, lo que significa que la enfermedad está en un estadio mayor de gravedad.

Un segundo hallazgo del estudio es que esta proteína no solo aparece en los pacientes diagnosticados con párkinson, sino también en algunos que no presentaban sus síntomas motores habituales (temblores y lentitud del movimiento) pero sí que tenían ya el cerebro afectado por esta enfermedad.

«Esto indica que la alfa-sinucleína puede ser también un biomarcador temprano«, por lo que podría ayudar a detectar el párkinson antes de aparezcan los síntomas clínicos de la enfermedad, ha apuntado.

Una vertiente de esta investigación no recogida en la revista ‘Movement Disorders’ es que han comprobado que, además de la acumulación de la proteína alfa-sinucleína, en la retina se observa otro proceso relevante que ocurre en el cerebro de los pacientes con párkinson: la muerte de células dopaminérgicas (se hallan en ambos órganos).