Javier Collado

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Alvaro Sánchez. Una afición volcada con su equipo ha llenado el Estadio del Nuevo Arcángel en otra de las finales decisivas para permanecer en Segunda División.

Nada menos que 18.869 espectadores han visto como el Córdoba C.F. ha dado un paso más con la victoria ante la U.D. Almería.

Alineaciones:

Córdoba C.F.: Pawel, Fernández, Aythami, Valentín, Quintanilla, Javi Galán, Edu Ramos, Aguza, Aguado, Reyes y Guardiola

UD Almería: René, Motta, Trujillo, Joaquín, Estupiñan, Sulayman, Rubén Alcaraz, Fidel, Tino Costa, Nano y Juan Muñoz.

El partido ha tenido dos caras bien diferenciadas, con una primera parte en la que el Córdoba C.F. fue dueño y señor del encuentro y una segunda en la que fue el cuadro almeriense, consecuencia de lo que había en juego, dio un paso adelante, y no permitió que el equipo blanquiverde estuviera cómodo.

undefinedEn la primera parte tanto la posesión como las llegadas al área fueron casi todas cordobesistas, con un Reyes muy activo y participativo y un centro del campo bien organizado a través de Ramos y Aguza.

El tanto de la victoria llegó en el minuto 25 por mediación de quien nos tiene acostumbrados, Sergi Guardiola, que culminó una buena internada y centro pasado de Javi Galán, que retrasó de cabeza Fernández para que finalmente fuera el 9 cordobesista el que rematara a la portería, acabando el balón en las mallas.

En la segunda mitad, el Córdoba C.F. contemporizó y trató de mantener la exigua renta de la primera, y el dominio fue rojiblanco, peligrando el resultado en algunas llegadas que no acabaron entre los tres palos de la portería bien defendida una vez más por Pawel Kieszek.

La expulsión por doble amarilla de Sulayman facilitó que la recta final del encuentro fuera algo más tranquila para el equipo blanquiverde, que parecía resignado a aguantar el resultado.

En el último minuto de descuento, el 93, una contra del Córdoba C.F concluyó con una rapidísima internada de Quim Araujo, que batió en velocidad a los dos defensores almerienses que le perseguían para elevar sutilmente el balón por encima del guardadameta René a su salida logrando el segundo y definitivo gol.