Javier Collado

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Un equipo de científicos de la Universidad de California (UCLA) ha conseguido trasplantar con éxito los recuerdos de un caracol a otro a través al trasferir una forma de información genética conocida como ácido ribonucleico (ARN).

Los resultados de este experimento han sido publicados en la revista especializada eNeuro y podrían ofrecer nuevas pistas sobre la base física de la memoria, según ha informado la cadena BBC.Uno de los sueños de la ciencia: ser capaz de trasferir los recuerdos de un ser vivo a otro puede dejar de ser ciencia ficción y convertirse en realidad. Además, las células y los procesos moleculares de los caracoles marinos son similares a los humanos y el resultado supone un paso importante de cara a aliviar los efectos de enfermedades como el Alzheimer o el trastorno de estrés postraumático.

Con el experimento efectuado los investigadores han concluido que los recuerdos a largo plazo se almacenan en el núcleo de las neuronas, y no en las sinapsis del cerebro (las uniones entre las células nerviosas). Al menos así se ha pronunciado David Glanzman, profesor de biología interactiva de la UCLA. «Si los recuerdos se almacenaran en las sinapsis, nuestro experimento no habría funcionado de ninguna manera», ha resaltado el investigador.

Glanzman ha confiado en que el hallazgo sea útil para explorar más aspectos de la memoria que hasta ahora eran desconocidos, aunque ha admitido desconocer si el proceso empleado con los caracoles serviría para trasferir recuerdos formados a través de experiencias de la vida.