Javier Collado

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La creciente obsesión con estar médicamente controlado a través de los aparatos inteligentes personales, como el móvil mediante las diferentes aplicaciones de salud que cuentan nuestras pulsaciones y nuestros pasos de forma constante, ha salvado esta vez la vida a un hombre de Nueva York. Fue su reloj inteligente el que le avisó de que algo iba muy mal en su organismo y le dio la señal de alarma: se le había perforado una úlcera.

William Monzidelis, de 32 años, estaba trabajando en el negocio que tiene con su familia, una bolera, cuando empezó a sentirse indispuesto. Comenzó a sentir mareos y decidió ir al baño, donde constató que estaba sangrando levemente. En ese momento, su Apple Watch le advirtió con una alarma de que estaba en alto riesgo y necesitaba atención médica urgente. Fue gracias a esa alerta crítica por lo que decidió avisar a su madre, que también estaba trabajando en la bolera, e ir inmediatamente al hospital.

Los síntomas se hicieron más evidentes durante el trayecto, como ha contado Mondizelis a la NBC: «Llené de sangre todo el coche, sangraba por la boca y por ano». Llegó a perder hasta el 80% de toda su sangre en la media hora que pasó antes de llegar a urgencias. Una vez allí, los médicos le hicieron transfusiones y lo operaron.

Tras conseguir estabilizarle, los doctores han reconocido que Monzidelis hubiera muerto con alta probabilidad sin la alerta de su reloj porque hubiera dado menos importancia a los síntomas. Él mismo ha reconocido que se hubiera quedado trabajando y le habrían encontrado allí muerto, por lo que se siente «muy afortunado» de que su reloj inteligente le salvara la vida.