Javier Collado

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Dobuss

Con siete años, Amelia Eldred, de Tamworth (Inglaterra), lo tenía muy claro. El cáncer de huesos que padece no conseguiría dejarla en una silla de ruedas aunque para ello tuviese que someterse a una complicada operación: volver a colocar en el cuerpo parte de la pierna que tuvieron que amputarle. Puesta del revés. Hacia arriba.

El procedimiento se conoce como rotoplastía y permitirá que lo que hasta ahora era el tobillo de Amelia se convierta en su nueva rodilla. Y esta es la única forma de garantizar que se mueva igual. Si todo sigue así de bien, en dos meses a la pequeña se le colocará una prótesis con la que seguir haciendo lo que más le gusta: bailar.

La rotoplastía es un procedimiento relativamente nuevo aplicable a un tipo limitado de pacientes que sufrieron por diversas causas la amputación de una pierna a la altura del muslo, pero que conservan en óptimas condiciones el resto de su miembro inferior. La cirugía consiste en reimplantar el miembro con una rotación de 180º para utilizar la articulación del tobillo como reemplazo de la articulación de la rodilla.

Con esta técnica, una prótesis adecuada y rehabilitación, el paciente amputado puede volver a tener una actividad prácticamente normal y hasta practicar deportes gracias a las ventajas de una articulación móvil y natural.