Javier Collado

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CBN. El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ofrece un taller formativo a padres de niños con ambliopía (ojo vago) a través de su Unidad de Gestión Clínica de Oftalmología, que ha puesto en marcha la iniciativa con el objetivo de ofrecer herramientas a los padres para el manejo de esta patología y, a su vez, trasladarles la importancia de la adherencia al tratamiento, ya que los resultados son muy positivos.

Durante esta semana, familiares de 13 pacientes menores de diez años participarán en un taller en el que se les darán a conocer aspectos como qué es la ambliopía, qué causas la originan, síntomas y tratamientos existentes.

Antes de comenzar la sesión, los asistentes tendrán que rellenar una encuesta que se les volverá a realizar al finalizar la formación, con el objetivo de conocer cuáles son los aspectos que más les han ayudado y mejor han interiorizado.

Éste es el primer taller que se organiza por parte de la Unidad de Oftalmología Infantil y Motilidad Ocular perteneciente a la UGC de Oftalmología y, se repetirá cada trimestre para llegar a la totalidad de la población afectada.

Según ha destacado la directora de la Unidad de Gestión Clínica de Oftalmología, Encarnación Ibarra, «la ambliopía es la disminución de la agudeza visual sin que exista lesión orgánica de las estructuras del ojo que la justifique. También se conoce como ‘ojo vago’ y se explica entendiendo la visión no como un órgano, sino como un sentido, ya que realmente vemos con el cerebro».

La ambliopía sucede porque uno de los ojos no se comunica bien con el cerebro. Generalmente la afectación es unilateral, como consecuencia de la falta de estimulación visual adecuada durante el periodo crítico de desarrollo visual, lo que afecta a los mecanismos neuronales encargados de la visión. Es uno de los problemas más comunes de la visión en la población infantil, siendo el motivo más frecuente de pérdida visual entre los niños y jóvenes en países civilizados.

La responsable de la unidad ha manifestado que «se estima que entre el uno y el cuatro por ciento de la población sufre ambliopía. La buena noticia es que los resultados son muy esperanzadores si se detecta precozmente, llegando en muchos casos a reducirse drásticamente. Por ello es muy importante que las familias conozcan los síntomas y sigan el tratamiento recomendado, ya que en caso de no hacerlo, este defecto se convierte en irrecuperable».

Las principales causas de ojo vago son el estrabismo, los defectos de refracción y la privación (el cerebro elige el ojo a través del que recibe imágenes nítidas y suprime el otro) por cataratas congénitas, opacificaciones corneales y hemorragias vítreas, nistagmo o ptosis palpebral (que impide la llegada de la imagen).

La doctora Ibarra ha apuntado que «esta disfunción no es fácil de reconocer salvo que aparezcan algunos síntomas muy claros como la falta de alineación ocular, dificultad visual evidente, cierre de los ojos o inclinación de la cabeza para ver, mala percepción de la profanidad, cefaleas o síntomas de fatiga ocular».

Los oftalmólogos del hospital recuerdan la importancia de acudir a las citas del Programa de Salud Niño Sano, que la Consejería de Salud desarrolla desde los centros de salud de Atención Primaria, ya que en ellos se realiza el examen visual en los niños y niñas a través de test adecuados para cada edad.

En esta línea, es fundamental comprobar la agudeza visual de ambos ojos y, si se detecta un problema, «hay que acudir al especialista lo antes posible para que el sistema visual del niño pueda desarrollarse adecuadamente». En esta línea la responsable de la unidad de Oftalmología recuerda que los resultados del tratamiento son óptimos si se inician antes de los cuatro años y, sin embargo, a partir de los diez años, son en general ineficaces.

Una vez detectada, el uso de gafas suele ser el tratamiento indicado si existe alguna anomalía de refacción. Para forzar la utilización del ojo ‘vago’, generalmente se recomienda la oclusión del ojo ‘sano’ durante periodos controlados de tiempo, para estimular las vías neuronales del ojo afectado. Y por último, en el menor número de casos, el tratamiento de las causas puede implicar el abordaje de las mismas mediante cirugía