Investigadores del centro Cabimer en Sevilla. En el sofá, de izquierda a derecha: Benoit Gauthier (jefe de laboratorio), Nadia Cobo-Vuilleumier (autora principal de la investigación) y Bernat Soria (director del departamento). Detrás, de izquierda a derecha: Esther de la Fuente Martin, José Manuel Mellado-Gil, Petra I Lorenzo y Alejandro Martin Montalvo

Javier Collado

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Alvaro Sánchez. Investigadores de la Consejería de Salud de Andalucía que desarrollan su trabajo en el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa, Cabimer, han descubierto en una molécula un alto potencial terapéutico ante la diabetes tipo 1, una enfermedad que se estima afecta a 800.000 andaluces.

El trabajo, liderado por el investigador principal Benoit Gauthier y en el que también participa activamente Bernat Soria, -director del departamento de Regeneración y Terapias Avanzadas en Cabimer-, determina los efectos de la molécula BL001 en esta enfermedad. El hallazgo, fruto de siete años de investigación, ha sido publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, siendo Nadia Cobo, investigadora de este grupo, la autora principal.

Los investigadores han demostrado que dicha molécula (descubierta y patentada por estos profesionales) favorece la transdiferenciación celular de células alfa a beta pancreáticas. Es decir, propicia la conversión de las células alfa -productoras de la hormona glucagón- (una hormona que eleva la glucosa en sangre y favorece la hiperglucemia,) a células beta pancreáticas, encargadas de sintetizar, almacenar y segregar  insulina (una hormona que controla los niveles de glucosa en la sangre), favoreciendo la regeneración de estas células.

Adicionalmente, los investigadores han constatado que esta molécula es capaz de revertir el ataque autoinmune de la diabetes tipo 1, según ha sido probado en ratones y modelos celulares. El equipo de investigación liderado por Gauthier, junto al que han colaborado más de 30 científicos de otros cuatro países, ha demostrado que esta molécula favorece la capacidad anti-inflamatoria de determinadas células del sistema inmunitario (concretamente linfocitos T-Reguladores, macrófagos M2 y linfocitos TH2) evitando que el propio sistema inmunológico destruya las células beta, que es lo que sucede en el organismo cuando se padece diabetes tipo 1.

Para Gauthier y Cobo “aún queda mucho trabajo por hacer”. Los próximos pasos buscan comprender los mecanismos celulares que desencadenan los efectos que han evidenciado. A partir de ahora, “debemos trasladar nuestros hallazgos al sistema inmune humano y estudiar bien su relación con los islotes pancreáticos”, aseguran. Posteriormente, habrá que desarrollar los ensayos clínicos en pacientes, que son preceptivos antes de la autorización del fármaco por las agencias reguladoras, y que permitirán garantizar su eficacia y seguridad.

El grupo de investigación que desarrolla este proyecto ha conseguido más de 1,5 millones de euros en convocatorias competitivas desde 2010 y cuenta con el apoyo de distintas asociaciones de pacientes, como por ejemplo, la JDRF (de las siglas en inglés Juvenile Diabetes Research Foundation), la principal fundación privada norteamericana de lucha contra esta enfermedad o Diabetes Cero, a nivel nacional.