Foto: Sevilla Secreta

Javier Collado

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María Morales. Las obras de restauración en la cara oeste de la Giralda de Sevilla han acreditado que era roja en 1568, pero este color estaba cubierto por la suciedad y el mortero acumulado a lo largo de los años y ahora ha salido a la luz gracias a una intervención integral.

El cabildo metropolitano de la Catedral de Sevilla ha informado de las obras de la primera fase de la restauración de la Giralda, que han consistido en la consolidación de los paramentos de la cara oeste, y continuarán el próximo lunes, 9 de abril, con los trabajos en la cara sur, que se prolongarán unos seis meses.

«Sabemos que la Giralda ya era roja en el año 1568. Fue así durante la época almohade y renacentista del monumento. Pero ha acumulado tal capa de suciedad y de morteros que no se podían apreciar los restos cromáticos», según ha explicado el arquitecto responsable de los trabajos en la torre alminar, Eduardo Martínez Moya, quien ha coordinado un equipo en el que han intervenido alrededor de 100 personas.

«Aunque había documentación de grabados, dibujos y algunas pinturas que lo atestiguaban, no había confirmación de que ese color fuera real y, tras esta restauración, se ha corroborado», aseguró. Durante la intervención el equipo multidisciplinario ha constatado y documentado cómo estaba decorada la Giralda en época almohade, cuando fue construida: «Los ladrillos estaban pintados en rojo y las llagas en blanco. El fondo de los paños de sebka también eran rojos. De todo quedan huellas. Pequeños testigos».

Unas cien personas han trabajado en este proyecto de gran complejidad técnica y muy laborioso y en el se han instalado herramientas que permitan reforzar la seguridad en los trabajos que llevan a cabo anualmente los técnicos alpinistas para velar por el mantenimiento del monumento.