Javier Collado

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María Morales. Galicia ha dado un paso para la prohibición de gorrillas en los aparcamientos. Tras la denuncia de una conductora por las constantes amenazas de estas personas y encontrar su coche rayado un juzgado ha puesto medidas.

El juez les ha impuesto mantenerse a más de 300 metros del Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA), ante el que venían operando. El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Lugo, Sergio Orduña, estaba de guardia cuando el pasado día 23 agentes del Cuerpo Nacional de Policía presentaron ante él a los dos gorrillas denunciados. Decretó su puesta en libertad con cargos.

La medida añade una disposición de alejamiento que, al menos en lo que se refiere a los gorrillas y su ámbito habitual de actuación, es realmente novedosa, o al menos así se considera en ámbitos relacionados con el mundo judicial. Uno de los hombres tiene 19 años y el otro no llega a los 40.