Comandante Franco | Foto Confilegal

Javier Collado

Dobuss

CBN.  El Ministerio de Defensa  ha concedido la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo, que premia las acciones en zona de conflicto donde se pone en riesgo la propia vida al comandante de Caballería Miguel Angel Franco Fernández.  La Unión Europea le ha concedido ahora también su máxima distinción.

La acción por la que ha sido condecorado el militar español estando destinado en Mali  fue hacer frente durante tres horas a los terroristas yihadistas que atacaron el complejo turístico donde descansaba. Descalzo y con una pistola que tomó prestada a un miembro del contingente húngaro, el comandante, logró salvar a una docena de personas durante el ataque de un comando yihadista al campamento Kangabá, un lugar con piscinas, restaurante, instalaciones deportivas y cabañas, en un terreno agreste a las afueras de Bamako, el domingo 18 de junio de 2018.

Aunque el militar no pudo evitar el asesinato de seis personas, su acción evitó una matanza.

De hecho, los insurgentes se sorprendieron al ver que su acción era repelida con disparos. Lo que nunca supieron es que el comandante, en bañador y con unas chanclas, solo tenía 14 cartuchos en la pistola y cuando se le agotaba el tiempo, solo contaba con cuatro balas.

Su actuación no consistió solo en repeler a tiros el ataque, sino que facilitó la evacuación para que el personal civil pudiese salir indemne del asalto, en concreto, un grupo de doce personas, incluidos una niña y un bebé, a los que condujo a esconderse en la maleza.

 

Cuando estaban a 20 metros y acercándose, el comandante Franco abrió fuego y corrió en bañador y descalzo a la colina para no ofrecer blanco a los terroristas por un lado y, por otro, para conseguir desviar la atención y que los insurgentes no localizaran a los civiles que estaban escondidos en lo alto de la colina.

En paralelo, el militar español consiguió consiguió contactar por teléfono con los miembros del equipo de Inteligencia desplegado en la embajada de España, que llegaron al complejo cuando al comandante Franco le quedaban solo cuatro balas.

Uno de los suboficiales se echó al comandante a los hombros puesto que tenía sus pies descalzos y sangrando. Otro brigada consiguió varios pares de zapatos con los que fueron yendo hacia los vehículos. A los que estaban peor los llevaron a hombros. Necesitaron varios viajes. Con mucho esfuerzo, todos llegaron a los dos vehículos. Finalmente, consiguieron ponerse a salvo.