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María Morales. Como una manera de estudiar a largo plazo los verdaderos efectos relacionados con las vacunas en los niños de corta edad, un grupo de investigadores examinaron los registros médicos de más de 944 bebés de seis hospitales y clínicas de toda la zona oeste de los Estados Unidos, entre los años 2003 y 2013. El estudio comparó un grupo de 193 niños que habían contraído enfermedades no cubiertas por vacunas con  751 controles sin infecciones y no vacunados.

Como resultado, se encontró que no hubo una relación entre las vacunas administradas antes de los 2 años y otras infecciones contraídas entre los 2 -4 años de edad, según informó el equipo en The Journal of the American Medical Association.

Paul Offit, un médico del Hospital de Niños de Filadelfia en Pensilvania, no relacionado con el estudio, dice que los resultados no son sorprendentes, puesto que los recién nacidos experimentan un “choque tremendo de bacterias” al momento de nacer, ya que han pasado de manera directa y abrupta desde un útero estéril a un ambiente externo repleto de virus y bacterias, por lo que el desafío que experimenta el sistema inmune frente a los antígenos de las vacunas es insignificante en comparación a la carga de microorganimos ambientales potencialmente patógenos.

Por lo anteriormente manifestado, los investigadores recomiendan el seguimiento del programa de inmunización infantil indicado por  los Centers for Disease Control and Prevention, como una forma eficaz de prevenir enfermedades infecto-contagiosas transmisibles.