Javier Collado

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Alvaro Sánchez. Doña Mencía posee una superficie es de 15,2 km², siendo uno de los términos municipales más pequeños de la provincia cordobesa. Este el motivo por el que su densidad de población es muy elevada, con 315,07 hab/km².  Se ubica en la Subbética Cordobesa a una altitud de 590 metros y a 77 kilómetros de la capital cordobesa.

Parte de su término municipal entra dentro del llamado «centro geográfico de Andalucía», acompañado de municipios como Monturque, Cabra, Aguilar de la Frontera y Lucena.

El nombre del municipio procede de la esposa del capitán de Fernando III, D. Alvar López de Castro, Doña Mencía López de Haro.

Se encuentra flanqueada por las Sierras Subbéticas y en sus alrededores encontramos yacimientos arqueológicos de gran importancia, parte de cuyos hallazgos pueden ser contemplados en el Museo Histórico-Arqueológico de la localidad.

Doña Mencía fue inmortalizada por el escritor D. Juan Valera, quien no dudó en basar en ella parte de la trama de la mayoría de sus novelas, cuyos textos han permitido crear las «Rutas Valerianas», recorriendo los lugares y los rincones más recreados por el ilustre escritor.

Los orígenes de Doña Mencía proceden del yacimiento arqueológico de El Laderón, donde fue encontrada una tumba perteneciente a la cultura argárica. El emplazamiento actual de la localidad hay que buscarlo a principios del siglo XV, siendo fundada por D. Diego Fernández de Córdoba, mariscal de Castilla, quien la recibió en donación de la vecina localidad de Baena a cuyo término pertenecía. La independencia municipal fue conseguida en 1653.

El núcleo urbano de Doña Mencía se extiende por la falda de la Serrezuela y la Oreja de la Mula, nombre popular con el que se conoce en la villa a la elevación rocosa de San Cristóbal. El municipio surge ligado al castillo entre la necesidad de defender el camino de Baena a Cabra durante el Siglo XIII. En 1415, D.Diego Fernández de Córdoba obtiene el privilegio para formar una villa y, a partir de entonces, se construyeron los primeros edificios adosados a la muralla. El desarrollo del pueblo se inició con la formación de la calle Llana, ampliándose durante los Siglos XV y XVI a las calles Hospital, Pilar de Arriba, Calvario y Torres, ocupando las primeras pendientes de la Serrezuela.

En el siglo XV se construyó una iglesia junto al castillo, con una sola nave, que se demolió en el siglo XVIII para construir la iglesia de Ntra. Sra. de la Consolación, en tres naves de estilo barroco. Por su gran tamaño, el templo fue considerado una joya arquitectónica de interés en la provincia de Córdoba, hasta que en septiembre de 1932 un incendio lo destruyese por completo.

La construcción del Ayuntamiento en 1733, en la actual plaza de Andalucía, desplaza el centro urbano y se continúa la ocupación del suelo hasta el cauce del Arroyo de la Cruz del Muelle. A partir de mediados de este siglo, con el embovedado del Arroyo de la Cruz del Muelle, se produce una importante expansión en su margen izquierda con el Llano Santo y Buenavista, proceso que continúa en la actualidad.

Un paseo por Doña Mencía permitirá al viajero descubrir la blancura de sus calles, estrechas y sinuosas, la mayoría junto a casas señoriales que engalanan el casco histórico.

Por otro lado, Doña Mencía cuenta con un rico patrimonio natural que ha hecho posible que una red de senderos y rutas, las cuales rodean la villa, hayan quedado señalizado con el fin de facilitar al viajero información como invitación y bienvenida a todos y todas, amantes del espacio natural.

Las rutas externas y senderos están definidos por el patrimonio arqueológico y natural de Doña Mencía. Pasear por ellas, será conocer la riqueza que posee la localidad. Unidas a las rutas internas valerianas, componen el entramado turístico de la localidad.