Javier Collado

Dobuss

María Morales. Minutos antes de la ejecución de Thomas Whitaker, condenado a pena de muerte por el asesinato de su madre y hermano en 2003, el gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció su decisión de reducir su sentencia a cadena perpetua.

Esta es la tercera vez que un gobernador texano otorga clemencia a un reo en el pabellón de la muerte con base en razones humanitarias. «En los más de tres años que he sido gobernador he permitido 30 ejecuciones y no había concedido conmutar la pena de muerte hasta ahora», dijo Abbott a través de un comunicado.

Abbott aclaró que los asesinatos de la madre y el hermano de Whitaker son reprobables y que el crimen merece un castigo severo para quienes lo cometieron. «La recomendación de la Junta de Perdones y Libertad Condicional de Texas, y mi acción al respecto, aseguran que Whitaker nunca será liberado de la prisión», dijo.

El gobernador agregó que la recomendación del organismo se basó en la revisión de la totalidad de las circunstancias en este caso. «La persona que disparó el arma que mató a las víctimas no fue sentenciado a pena de muerte, pero Whitaker sí, aunque no disparó. Ese factor por si solo podría no justificar que se conmute una pena a alguien como Whitaker, que reclutó a otros para cometer un asesinato. Hubo factores adicionales que hacen que la decisión sea más compleja», explicó.

Entre esos factores figura el hecho de que Kent Whitaker, padre del reo y quien sobrevivió al ataque ordenado por su hijo, se oponía a la ejecución. «El padre insistía en que volvería a ser víctima si el estado ejecutaba al último miembro de su familiar que le quedaba».