Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

María Morales. María Rey, una joven de 12 años de Ourense, acaba de ganar un certamen convocado por el Concello de Ourense con motivo de la celebración de San Valentín. La remite una niña de 12 años alumna de 1º de ESO en el IES Blanco Amor que aprovechó el concurso para advertirle a la vida que, pase lo que pase, no podrá robarle su sonrisa.

A lo largo de la carta María se dirige a la vida y le pregunta que por qué le enseñó su lado desagradable. Al parecer, en el momento que María escribía esto, en el mes de noviembre, había sufrido en el instituto un episodio de bullying.

«Ahora estás llena de desprecios, de egoísmo y de desilusiones. De críticas, de comparaciones, de burlas… De noches con pesadillas y de días intranquilos», con estas palabras describe como se ha sentido y se sienten muchos niños en su día a día. Pero María no se rinde y concluye diciendo «acabo esta carta con una sonrisa, mi sonrisa de siempre, con la que vivo». Aquí podéis leer toda la misiva.

«Querida Vida»

Querida, apreciada y estimada Vida:

Me dirijo a ti porque tengo una duda. ¿Y quién mejor que tú para preguntarte? Tú ya me conoces, no tengo que presentarme. Ojalá te conociera a ti igual de bien. Vida, yo antes era completamente feliz, hace unos años sobre todo, aunque tampoco tengo tantos… Tú no me avisaste de cómo eras, solo me mostrabas tu cara divertida: llena de sonrisas, del cariño de los míos, de noches tranquilas y amaneceres alegres… Pero Vida, de pronto me enseñaste otra cara. ¿Por qué? ¿Qué pasó?».

Ahora estás llena de desprecios, de egoísmo y de desilusiones. De críticas, de comparaciones, de burlas… De noches con pesadillas y de días intranquilos. Vida, a veces te veo injusta, pero algo haría yo. Bien sabes que con 12 años la cabeza anda metida en un barullo de cosas.

Quiero pedirte, Vida, que sigas enseñándome la otra cara. Yo te quiero y me gusta vivirte y disfrutarte. Pero a veces es bien difícil… Aun así te doy las gracias por todo lo que me ofreces, por cada cosa que me descubres, por la fuerza que me das y por poder estar junto a los míos. Que me entienden, que me quieren…

Vida, acabo esta carta con una sonrisa, mi sonrisa de siempre, con la que vivo.

Besos,

Cucunmery

PD. Ni se te ocurra quitarme la sonrisa, me la diste el primer día y la voy a tener hasta el último.