Javier Collado

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Alvaro Sánchez. En España se producen 200 casos de accidentes cerebrovasculares por cada 100.000 habitantes al año, según un estudio publicado por la Sociedad Española de Neurología (SEN).

De hecho, en Occidente se encuentran entre las causas más comunes de muerte y, a pesar de ello, el conocimiento que se tiene de cómo actúan los vasos sanguíneos en el cerebro es limitado. Sin embargo, científicos de la Universidad de Uppsala y el Instituto de Karlinska (Suecia), han presentado un atlas molecular de las células que forman los vasos sanguíneos del cerebro y la denominada barrera sanguínea cerebral esencial, según ha informado Europa Press. El estudio se ha publicado en la revista Nature.

Así, explican que el sistema vascular del cerebro es idéntico que en otras partes del organismo, formado por arterias, venas y vasos delgados e intermedios denominados capilares, a través de los cuales se produce el intercambio de oxígeno, nutrientes y productos de desecho. Sin embargo los investigadores aclaran que los vasos sanguíneos cerebrales se diferencian del resto en un aspecto importante, esto es, en la denominada barrera hematoencefálica.Se trata de un sistema de protección contra la entrada de sustancias extrañas que recubren los capilares del cerebro. De esta forma, se encargan de determinar qué sustancias pueden atravesar la pared de los vasos sanguíneos y así evitar la entrada de tóxicos procedentes de la flora intestinal o infecciones y, al mismo tiempo, permite el paso de lo que necesita para su correcto funcionamiento.“Una barrera hematoencefálica constituye un requisito esencial para un buen o mal funcionamiento del cerebro” afirma el profesor de la Universidad de Uppsala y principal investigador del estudio, Christer Betzholtz. “La estructura exacta de la barrera se ha comprendido de forma incompleta, por lo que requiere un mapeo detallado de  sus vasos sanguíneos y funciones” detalla.

Hasta ahora, se consideraba que la barrera hematoencefálica estaba formada por células endoteliales que recubren los capilares del cerebro. Así, el estudio contempla que participen en esta barrera otros tipos de células, como los pericitos, células con múltiples prolongaciones que se extienden alrededor de los capilares.

«Los resultados indican que hay muchos más tipos de células de las que pensábamos anteriormente que están involucradas en enfermedades neurovasculares, como el Alzheimer o los tumores cerebrales. Ahora tenemos la oportunidad de estudiar otras enfermedades a partir del análisis utilizado aquí”, concluye Betsholtz. El estudio ha contado con la colaboración de investigadores de la Universidad de Uppsala, el instituto Karolinska, Francia, Finlandia, Suiza, Japón y China.