Javier Collado

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Jonathan Bastos es un músico brasileño que, pese a haber nacido sin brazos, se ha convertido en uno de los artistas más reclamados del panorama brasileño gracias a su capacidad para adaptarse a las circunstancias y encontrar soluciones a las dificultades.

El carioca es un guitarrista sin brazos. Aunque suene imposible, él se encarga de demostrar que no lo es. Sentado en una silla, descalzo y con la guitarra a sus pies, apoyada en el suelo. Así es como este joven de 23 años ha asombrado a todos los que le han visto actuar. Pero no únicamente por su puesta en escena, sino también por sus innegables cualidades para la música.

Su gran momento llegó en los Juegos Paralímpicos de Río del año 2016. En su país, rodeado de su gente, Bastos fue uno de los protagonistas de la ceremonia de clausura de una de las citas deportivas más prestigiosas del mundo. Actuó en Maracaná, ante más de 80.000 personas, protagonizando un solo que cautivó a todos los presentes.

Fue la confirmación de que no hay límites para aquellos que persisten y se sobreponen a las adversidades. Su aprendizaje autodidacta, obligado a adaptarse a sus necesidades, le convierte en un ejemplo casi único en el mundo. Es el guitarrista sin manos. Un artista capaz de crear las melodías más bellas a través de sus pies.