Javier Collado

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Dobuss

María Morales. En el Servicio de Pacientes Críticos de Clínica INDISA Universidad Andrés Bello de Santiago de Chile, con 80 camas de UCI, ocurre lo que en muchos hospitales alrededor del mundo: algunas camas por necesidades de los edificios no tienen ventanas. También algunas áreas de trabajo, donde el personal sanitario pasa sus jornadas de turnos, sólo tienen luz artificial.

Por ello una empresa está probando la utilización de tragaluces virtuales con ilusión de naturaleza. Para ello nos asociamos con dos arquitectas chilenas, Nicole Guitriot y Javiera Zúñiga. Ellas crearon esta solución innovadora que llamaron LED BE y, con el apoyo de Star Up Chile –una aceleradora de iniciativas innovadoras creada por el Gobierno–, están fabricando tragaluces virtuales a un costo accesible para nuestros hospitales, que siempre tienen restricciones de presupuesto.

Estos tragaluces proveen luz “de día” con imágenes de la naturaleza y son de muy sencilla instalación en los cielos falsos de los espacios clínicos, con las mismas dimensiones de las láminas estándar, son además lavables y pueden ser desinfectadas. Solo requieren de conectarse al circuito de las luces de la habitación, con un sistema “plug in” y son de bajo consumo.

Así, se puede convertir un espacio cerrado en un espacio con las características de la luz del día. Los paneles se diseñan como matrices de pequeñas fuentes de luz que se asemejan al cielo o al horizonte. Los resultados preliminares muestran que tanto el personal como los pacientes valoran mucho esta iniciativa. Una paciente nos comentaba: En esta pieza me sentía como en una cárcel, yo le decía a mi esposo que me sacaran de aquí. Realmente es muy importante lo que están haciendo, para uno como paciente”.