Javier Collado

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A.S. La ingeniera cordobesa María Ruz, que trabajó en la Universidad de Córdoba, se trasladó hace un tiempo a Australia con su esposo, el Dr. Carlos Trapero, quien trabaja con como investigador en el sector del algodón.

Maria Ruz está adscrita a la Universidad de Sídney, en Narrabri, trabajando en un proyecto nacional de GRDC, que utiliza líneas de reproducción desarrolladas a partir de variedades de trigo harinero y especies ancestrales de todo el mundo.

Está aplicando su experiencia en ingeniería para observar cómo la orientación y la morfología de las hojas y los tallos en diferentes variedades de trigo afectan la tolerancia al calor de las plantas. En concreto,  seleccionaron unas 20 líneas por su capacidad de contraste para mantener el rendimiento bajo altas temperaturas y se plantaron en tres lugares diferentes en Australia.

María, junto con otros dos estudiantes de doctorado, ha estado recopilando datos de estos ensayos para completar sus proyectos con el apoyo de varias agencias de cultivos y universidades.

María Ruz se ha centrado en identificar los rasgos de las plantas que pueden ayudarlos a mantener temperaturas más frías del dosel, por ejemplo, los ángulos de las hojas y las propiedades de reflexión de las superficies de las hojas. Ella monitorea el entorno del dosel para determinar el balance de energía del cultivo, así como su interacción con diferentes variedades y registra la temperatura, la velocidad del viento y la humedad a lo largo del perfil del dosel del cultivo.

«El año pasado, recolecté datos de estaciones meteorológicas y también usamos sensores infrarrojos e imágenes térmicas para controlar la temperatura en la parte superior y dentro del dosel para poder determinar cómo la variación en la estructura del dosel influye en el perfil de temperatura», afirmó la investigadora cordobesa.

«Hay diferencias en la estructura del dosel y algunos de estos rasgos, como la cera en las hojas, pueden cambiar a altas temperaturas, lo que puede influir en la carga de calor del cultivo. «Otro objetivo es ver cómo diferentes ambientes y escenarios de alta temperatura influyen en las mismas variedades de trigo y sus características, que serán complejas».

La capacidad de las plantas para lidiar con el estrés por calor tiene un gran impacto en el rendimiento potencial de nuevas variedades de trigo.

La prueba se está ejecutando en Narrabri, Normanville (Victoria) y Northam (Australia Occidental), para garantizar que los investigadores tengan un buen rango de datos.

La prueba de tolerancia al calor es una gran oportunidad para poner a prueba sus habilidades de ingeniería mientras aprende sobre la producción de trigo y la industria de granos.