Javier Collado

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María Morales. El príncipe Manvendra Singh Gohil, de 52 años y heredero del trono de Rajpipla en el estado occidental de Gujarat, está construyendo un centro para el colectivo LGTB en su ancestral palacio. Es el único príncipe indio que reconoce su homosexualidad.

“La gente aún recibe mucha presión de sus familias”, apunta, y recuerda que algunos son forzados a casarse o a irse de casa y muchos no tienen donde ir. “No voy a tener hijos, así que pensé: ¿por qué no usar este espacio para un buen fin?”, explica desde su palacio, construido en 1927. Ofrecerá habitaciones, clases de inglés y habilidades para encontrar trabajo además de apoyo médico.

Ha colaborado con asociaciones que ayudan a las personas vulnerables del colectivo LGTB y el proyecto lo está financiado con crowdfunding y donaciones. El Tribunal Supremo de India acordó esta semana revisar una sentencia de 2013 que declaraba las relaciones homosexuales ilegales, y aseguró que la gente no puede vivir “con miedo” a causa de una decisión personal.

El príncipe se vio obligado a casarse con la heredera del “trono” del Jhabua pero la unión no resultó como esperaba y no logró consumar el matrimonio. Cuando Gohil aceptó su orientación sexual se lo reveló a su mujer y se divorció, de mutuo acuerdo, en 1992. “Me arrepiento muchísimo de haber arruinado su vida, me siento culpable”, dijo en 2007. El príncipe ha realizado diversas actividades relacionadas con la educación sexual y la prevención del sida.