Transplante.

Javier Collado

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Un año más España ha vuelto a superar en 2017 su propio récord en donación y trasplantes de órganos y se mantiene como líder mundial durante 26 años consecutivos, al alcanzar «los mejores datos de su historia»: 46,9 donantes por millón de población (2.183 en total) y 5.259 trasplantes.

Son cifras que corresponden al balance anual de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que ha presentado la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, y la directora del organismo, Beatriz Domínguez-Gil, quienes han calificado los datos de «excepcionales».

El pasado año se han registrado máximos de actividad en toda la historia de la ONT en trasplante renal, hepático y pulmonar y, en general, ha subido en todos los tipos, salvo en el de páncreas, que ha bajado. En concreto, se han realizado 3.269 trasplantes renales (+9 %) 1.247 hepáticos (8 %), 304 cardíacos (8%), 363 pulmonares (18 %), 70 de páncreas (-4 %) y ocho intestinales (+100%).

En los últimos tres años, la tasa de donación por millón de población ha aumentado en un 30%, y los datos suponen que en 2017 cada día seis personas han donado sus órganos y se han realizado 14 trasplantes.

La lista de espera se reduce para todos los órganos, según indican los datos, excepto para el páncreas, y pasa de un total de 5.480 pacientes a finales de 2016, a 4.896 al término de 2017, de los que 74 son niños. El pasado año se realizaron un total de 140 trasplantes infantiles. «Detrás de este balance hay sobre todo historias de personas y familias salvadas y de personas que donan sus órganos y, por tanto, que dan vida», ha subrayado Montserrat quien ha insistido en que de nuevo España ha batido un récord mundial de donación y trasplantes y mantiene su liderazgo por 26 años consecutivos.

Y es que si se han contabilizado 46,9 donantes por millón de población en 2017, la media europea se sitúa en 21,5 y, en Estados Unidos, en 30,8. Tal y como ha indicado la directora de la ONT que ha presentado por primera vez el balance, ya que el pasado año lo hizo por última vez su predecesor, Rafael Matesanz, ha aumentado la donación en muerte encefálica -muerte cerebral- un 5,6 %, mientras que han descendido los trasplantes renales en vivo con un total de 332 (frente a los 341 de 2016).