Imagen: Facebook de Nan Daeschler Hauser.

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Nan Hauser fue elevada hacia la superficie del mar por la ballena de 20 toneladas. El animal se sirvió de su cabeza para coger a la mujer e impulsarla hasta que su cuerpo quedó totalmente fuera del agua para salvarla del tiburónque iba a atacarla, que medía más de cuatro metros y medio.
La ballena luego protegió a Nan poniéndola debajo de su aleta pectoral y la empujó a través del agua a un lugar seguro mientras otra ballena evitaba con su cola que el tiburón pudiera alcanzarla.
Nan, de 63 años, cree que esta es la prueba definitiva del instinto que tienen las ballenas para proteger a otras especies, entre ellas, la humana.
“No estaba segura de lo que estaba haciendo la ballena cuando se acercó a mí, y no dejó de empujarme en 10 minutos. Parecía que habían pasado horas. Estaba un poco magullada.”, ha contado Nan a Metro.
A pesar de que la mujer lleva trabajando 28 años con ballenas, asegura que nunca había visto a ninguna así de cercana ni insistente en “ponérsela” en su cabeza, tripa, espalda o incluso llegar a protegerla con su aleta pectoral.
“Intenté alejarme de ella por miedo a si me empujaba demasiado fuerte o me daba con sus aletas o cola, ya que podría romperme los huesos o dañarme los órganos. (…) Siento un parentesco muy cercano con los animales, así que a pesar de mi inquietud, traté de mantener la calma y descubrir cómo alejarme de ella.”, ha añadido.
Después de llegar a la seguridad del barco de su equipo en la playa de Muri, en las Islas Cook, Nan se sorprendió al ver a las ballenas en la superficie para comprobar que estaba a salvo.
La bióloga espera que estas imágenes hagan que aumente las investigaciones sobre las personalidades de las ballenas, ya que esta es la primera vez que han sido captadas por una cámara mientras protegían a un humano. Por ahora solo se sabía que salvaban a las focas de los cazadores escondiéndolas bajo sus aletas.
“Muestran altruismo, a veces arriesgándose a perder sus propias vidas.”, ha confirmado Nan.