Oprah Winfrey durante los Globos de Oro 2018./ Imagen: CORDON PRESS

Javier Collado

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Lleva tanto tiempo haciendo televisión y siendo una de las grandes reinas en Estados Unidos, que llama la atención verla emocionada. Pero no era una noche más para Oprah Wifrey. Era la noche en la que una mujer negra se alzaba con el Cecil B. DeMille, el Globo de Oro de Honor. Y no pudo contenerse.

Porque recordaba aquella vez que que vio a Sidney Poitier, «un hombre negro elegante» ganar un Oscar por primera vez y se emcionó al pensar que, en algún lugar, habría una niña viendo este hito para la televisión y para la historia del entretenimiento.

Era el momento de llegar al tema de la noche -y que se hizo evidente, primero, en la alfombra roja-, al de las reivindicaciones a favor de todas esas mujeres que han soportado abusos a lo largo de todos estos años. Aquellas que han callado hasta que no han podido más… ¡Y cuánto de necesario es que se alce la voz!

«Hablar y decir la verdad es la herramienta más poderosa que tenemos hoy, y me siento orgullosa de las mujeres que han hablado», decía antes de añadir: «Agradezco a todas las mujere que han aguantado años de maltratos porque tenían niños que criar y facturas que pagar».

Y recordaba a Recy Taylor, aquella mujer negra que fue violada en 1944 a la salida de la iglesia por seis hombres que salieron impune de tal atrocidad. Sin duda, un ejemplo para que hoy, más de 70 años después, nos pongamos serios en la lucha contra los abusos.

Por supuesto, una vez más, Oprah estuvo a la altura de las circunstancias.