Javier Collado

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CBN. Beber una taza de té caliente al menos una vez al día podría reducir el riesgo de desarrollar glaucoma, según un pequeño estudio publicado en el British Journal of Ophthalmology por investigadores de la Universidad de California Los Angeles, en Estados Unidos. 
Sin embargo, tomar café descafeinado y con cafeína, té descafeinado, té helado y refrescos no parece marcar ninguna diferencia respecto al riesgo de la enfermedad ocular.

El glaucoma es una de las principales causas de ceguera en todo el mundo y actualmente afecta a 57,5 millones de personas, aunque se espera que aumente a 65,5 millones para 2020. Investigaciones anteriores sugieren que la cafeína puede alterar la presión intraocular, pero ningún estudio hasta ahora ha comparado el impacto potencial de las bebidas descafeinadas y con cafeína sobre el riesgo de glaucoma.

Un equipo de investigadores analizó los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) 2005-2006 en Estados Unidos. Se trata de una encuesta anual representativa a nivel nacional de alrededor de 10.000 personas que incluye entrevistas, exámenes físicos y muestras de sangre, diseñadas para medir la salud y el estado nutricional de adultos y niños estadounidenses.

En este año en particular, también se incluyeron exámenes oculares para el glaucoma. Entre los 1.678 participantes que obtuvieron los resultados completos de la prueba ocular, incluidas fotos, 84 adultos (el 5%) desarrollaron la afección. Se les preguntó con qué frecuencia y cuánto habían tomado bebidas con cafeína y descafeinadas, incluidos refrescos y té helado, en los últimos 12 meses, utilizando un cuestionario validado.

En comparación con aquellos que no bebían té caliente todos los días, los que sí lo hicieron tenían un menor riesgo de glaucoma, según los datos. Después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, como la diabetes y el tabaquismo, los bebedores de té caliente tenían un 74% menos de probabilidades de padecer glaucoma. Pero no se encontraron estas asociaciones para el café descafeinado, con cafeína o descafeinado, té helado o refrescos.

Se trata de un estudio observacional, por lo que no se pueden sacar conclusiones firmes sobre causa y efecto, y las cifras absolutas de aquellos con glaucoma fueron pequeñas. La información sobre cuándo se había diagnosticado el glaucoma tampoco estaba disponible. La encuesta tampoco preguntó sobre factores como el tamaño de la taza, el tipo de té o la duración del tiempo de elaboración de la bebida, los cuales pudieron haber sido influyentes.

Pero el té contiene antioxidantes y químicos antiinflamatorios y neuroprotectores, que se han asociado con un menor riesgo de enfermedades graves, que incluyen patología cardiaca, cáncer y diabetes. La investigación previa sugirió que la oxidación y la neurodegeneración pueden estar involucradas en el desarrollo del glaucoma y concluyen que “se necesita más investigación para establecer la importancia de estos hallazgos y si el consumo de té caliente puede desempeñar un papel en la prevención del glaucoma”.