Javier Collado

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María Morales. Un niño que sobrevivió a nacer con una condición que destruyó todo menos el dos por ciento de su cerebro ha continuado desafiando las probabilidades después de aprender a contar.

Los médicos temían lo peor cuando Noah Wall, de cuatro años, de Abbeytown en Cumbria, desarrolló hidrocefalia en el útero, una acumulación de líquido que empuja al cerebro contra el cráneo y daña prácticamente todo el tejido. Sus padres Shelly, de 44 años, y Rob, de 50, incluso pasaron por el devastador proceso de elegir un ataúd para su hijo por nacer, pero Noah, que llegó en 2012, no solo sobrevivió, su cerebro continuó desarrollándose a medida que crecía.

Mientras que Noah, quien está confinado a una silla de ruedas, todavía tiene varios problemas de salud, el programa documenta un asombroso impulso de progreso en los últimos meses. Hace nueve meses, Noah aún luchaba por reconocer los números, pero ahora, gracias a la constante contribución de sus padres y a su propia determinación, ha alcanzado un nivel de habilidad mucho más allá de lo que predice cualquier médico.