naranjas

Javier Collado

Dobuss

CBN. “¿Te sueles preguntar de dónde proceden los productos frescos que consumes? ¿Te cuestionas si son locales o regionales, o si han recorrido un montón de kilómetros para que los puedas comer? O incluso, ¿te fijas si son productos de temporada?”

Son algunas preguntas que nos formulan desde la campaña de comunicación y sensibilización sobre el Pacto de Milán, en marcha desde el pasado lunes. “Comiendo se entiende la gente” es el lema de la campaña, mensaje incrustado en una naranja de Palma del Río que nada más verla apetece pegar un bocado. Con el atractivo de esta imagen de campaña y la expresión popular que le precede, se pretende dar a conocer cómo se puede practicar un consumo responsable y consciente, un hábito que puede beneficiar nuestra salud y además con una repercusión positiva para el planeta. Todo desde el marco de los objetivos del Pacto de Milán, que el Ayuntamiento de Córdoba firmó a finales de 2016.

La campaña se ha presentado esta semana en el Ayuntamiento de Córdoba con la presencia de María del Mar Téllez, teniente de Alcalde de Fomento del Desarrollo Económico y del Comercio del Ayuntamiento de Córdoba, Marta Barreira Sevillano, de la asociación CIC Batá (Centro de Iniciativas para la Cooperación Batá) e integrante de la Mesa de Coordinación del Pacto de Milán de Córdoba, y Paco Natera, productor de la Finca La Veguilla.

Téllez ha calificado de «imprescindible» la formación y la participación de la ciudadanía cordobesa a través de una campaña como la del Pacto de Milán, pues las acciones cotidianas de las vecinos y vecinas a la hora de hacer la compra tiene un enorme poder para mejorar la realidad social y construir ciudades, pueblos, barrios, regiones, países, donde cumplir nuestro derecho a una alimentación sana y saludable».

Por su parte, Barreira ha explicado que “el enfoque de la campaña es aterrizar los contenidos del Pacto de Milán a la cotidianidad, explicando que una alimentación sana y sostenible es sinónimo de salud, de protección de los derechos de quien produce y quien consume”.

La campaña “Comiendo se entiende la gente” persigue dar a conocer este importante reto para Córdoba, informar qué se está haciendo en la ciudad y sobre todo motivar a la ciudadanía a que aplique los principios que defiende el Pacto de Milán a través de los llamados “comiconsejos”.

Estos “comiconsejos” son una lista que se puede ampliar a través de las redes sociales (Facebook y Twitter) o en los actos de calle celebrados ya en la Plaza de las Tendillas y en el Mercado Municipal del Sector Sur, así como el previsto en el Ecomercado, el próximo sábado.

En estas acciones se invita a la gente de a pie a apoyar la campaña tomándose una foto con paneles que ilustran hábitos cotidianos y que contribuyen a una Córdoba más sostenible. Mensajes como “Intento no desperdiciar comida”, “Compro productos locales y de temporada en las tiendas de mi barrio y en los mercados municipales”, “Me encanta cocinar y comer sano. Huyo de los productos procesados”, “Compro alimentos a granel y evito por todos los medios esos productos mega-envasados” y “Compro productos locales y de temporada en las tiendas de mi barrio y en los mercados municipales”.

Desde abril de 2017, la Mesa de Coordinación del Pacto de Milán en Córdoba está en funcionamiento, compuesta por diferentes delegaciones municipales (Medio Ambiente, Comercio, Servicios Sociales, Educación y Salud), MercaCórdoba, Diputación y colectivos sociales (Eco Córdoba, Ecomercado y ASACO, la Alianza por la Soberanía Alimentaria de Córdoba).

El Pacto de Milán

El objetivo del Pacto es crear una red de ciudades comprometidas con el desarrollo y la implementación de sistemas alimentarios sostenibles, también mediante el intercambio de ideas y sugerencias sobre cómo abordar concretamente los problemas comunes. El Pacto de Milán es un pacto de ciudades para el desarrollo de políticas alimentarias, a nivel urbano, basadas en los principios de sostenibilidad y justicia social, coordinado desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En definitiva, se trata de trabajar para que la ciudadanía disfrute de una alimentación justa y sostenible. En la actualidad hay 160 ciudades firmantes, como París, Nueva York, Moscú, Quito, Maputo, Valencia, Nueva Dheli, Berlín, Madrid o Copenhague.