Javier Collado

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María Morales. Adoptar hábitos dietéticos que se alejan del patrón de dieta occidental en favor de una dieta mediterránea podría reducir sustancialmente el riesgo de desarrollar cáncer de estómago, según un estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, denominado ‘MCC-Spain’.

El proyecto, liderado por Adela Castelló y Nuria Aragonés, y publicado recientemente en la revista ‘Gastric Cancer’, cuenta con la colaboración de investigadores de once comunidades autónomas y busca aportar nueva información sobre factores de riesgo y posibles estrategias de prevención.

Concretamente, en esta investigación, en la que participaron 295 pacientes con adenocarcinoma de estómago y 3.040 personas sanas de diez provincias españolas, se ha explorado la relación entre el riesgo de tener un adenocarcinoma gástrico y tres patrones de dieta que caracterizan los hábitos alimentarios de la población española. Por un lado, el patrón ‘Occidental’ representa un tipo de dieta con alto consumo de productos lácteos grasos, granos refinados, carne procesada, bebidas azucaradas, dulces, comida preparada y salsas.

Por otro lado, el patrón ‘Prudente’, es característico de personas que parecen estar preocupadas por su peso y consumen productos lácteos bajos en grasas, granos integrales, frutas, verduras y zumos. Finalmente, los individuos que siguen un patrón ‘Mediterráneo’, presentan también un elevado consumo de frutas y verduras, pero añaden a su dieta pescado, patatas hervidas, legumbres y aceite de oliva y prefieren consumir las frutas enteras en lugar de ingerirlas en zumos.