Javier Collado

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Redacción. Un joven refugiado sirio recibe el Premio de la Paz Infantil por construir una escuela y brindar educación a niños desplazados en El Líbano.

“Me siento muy feliz de no ser solo un profesor, sino también un amigo. Incluso nos hemos hecho familia. Juntos somos más fuertes”, ha afirmado Mohamad al-Yunde, joven refugiado sirio de 16 años, tras conocer que había sido premiado por la Fundación Derechos Infantiles (KRF, por sus siglas en inglés), una organización holandesa.

Al-Yunde tenía solo doce años cuando decidió levantar una escuela en el valle de la Beká, en El Líbano, para dar formación a otros refugiados sirios que como él tuvieron que huir de su país debido a la guerra. Ahora, tras tres años, la escuela cuenta con más de 200 alumnos, algunos de hasta cinco años, y varios maestros profesionales. Ofrece incluso clases de igualdad de género y de alfabetización para refugiados adultos.

Desde marzo de 2011, Siria es escenario de sangrientos conflictos armados protagonizados por varios grupos terroristas apoyados por países de la región y occidentales a fin de derrocar al Gobierno legítimo sirio, lo que ha obligado a millones de personas, niños incluidos, a abandonar su país y refugiarse en El Líbano y otros países vecinos por las amenazas de grupos terroristas.