Javier Collado

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CBN. El oficial de policía Ryan Holets patrullaba las calles de Albuquerque, Estados Unidos, cuando recibió la llamada de un posible robo en una tienda. El agente se desplazó hasta el negocio y, tras realizar unas pesquisas en el interior, salió a la calle. En ese momento, se percató de la presencia de dos individuos que se estaban inyectando heroína a plena luz del día. Uno de ellos era una mujer embarazada.

Ryan encendió la cámara de su uniforme y quedó impactado por lo que vio, una mujer embarazada se estaba inyectando heroína en el brazo. El agente no pudo reprimirse y comenzó a regañar a la mujer. La mujer embarazada, Crystal Champ, de 35 años, responde a Holets que está embarazada de casi 8 meses y es adicta.

En el vídeo captado por la cámara corporal, se puede ver como Ryan regaña a la mujer durante 11 minutos. La mujer confesó que deseaba dar en adopción al bebé, Ryan mostró una fotografía de su esposa y cuatro hijos, incluyendo un bebé de 10 meses, y se ofreció a adoptar a su bebé.

 

Tras su propuesta, Holets cayó en la cuenta de que debía contárselo a su mujer. Su mujer, Rebecca Holets, se encontraba a unas kilómetros de distancia en una fiesta de despedida para un amigo. Ryan se subió al coche patrulla y condujo hasta la fiesta para dar la noticia a su esposa, que no estaba de acuerdo con él.

El 12 de octubre, Ryan estuvo presente durante el parto. Crystal Champ dio a luz a una niña y la familia Holets la puso el nombre de Hope (Esperanza). Unos días más tarde, Rebecca entro en la guardería junto a Champ, era la última vez que la madre biológica tenía la oportunidad de ver su hija. La madre miró a la recién nacida y se despidió de ella, «Te amo. Adiós». «Luego se volvió hacía mí y me dijo: ‘Cuida de ella por mí’«, cuenta Rebecca, a lo que respondió, «la cuidaré bien». Esta historia la contaron sus protagonistas en una entrevista en la CNN.