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Carmen Paz. La amistad verdadera es eterna. Si no, que se lo digan a Ellen NcNulty, una mujer de Middlesbrough (Reino Unido). Su amiga Sharon Stokle falleció de cáncer de ovarios. Tenía un niño, Lewis y, tras la muerte de su madre, el pequeño fue acogido como uno más en la familia de Ellen.

«No quería que Sharon estuviera preocupada. Lewis era su mundo. Ella tenía mucho de lo que preocuparse y yo solo quería aliviar sus miedos. Ella sabía que el niño estaría bien cuidado, al lado de nuestros hijos”. Así, Ellen explica al diario The Sun cómo llegó el pequeño a su familia.
Lewis era amigo del colegio del hijo de Ellen. Allí nació su amistad. La británica entendía perfectamente cómo se sentía su amiga, ya que ella misma había padecido el mismo tipo de cáncer 12 años antes. Ellen había tenido que extirparse el útero a causa de esta enfermedad. Tras ello, adoptó a sus dos hijos. 
En junio, Sharon comenzó a encontrarse mal. Pero ya había planeado un viaje a Florida con su pequeño. “Creo que ella sabía que era algo serio, pero no quería que Lewis viera su malestar ni arruinar las vacaciones que llevaban tanto tiempo esperando”, explica su amiga.
Nada más volver, Sharon fue al hospital y fue diagnosticada: tenía cáncer de ovario en una fase avanzada. «Estaba devastada e inmediatamente le dije que yo cuidaría de Lewis», añade Ellen, puesto que su amiga se había separado del padre del niño.
«No es siempre fácil, pero no me arrepiento. Estuve con ella y Lewis durante su enfermedad y ellos se convirtieron en una parte muy importante de nuestras vidas. Lewis es ahora parte de nuestra familia”. Unas palabras que demuestran que la amistad verdadera puede con todo.