Javier Collado

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CBN. En 1992, 1.500 científicos de todo el mundo hicieron un llamado para salvar al planeta. Hoy, 25 años después, nos están volviendo a pedir que cambiemos nuestra forma de vida, pues estamos al borde de que sea demasiado tarde.

En esta nueva carta abierta son 15.000 científicos los que afirman en que los daños que estamos provocando al planeta son gigantescos y prácticamente irreversibles.  La Alianza de Científicos Mundiales, liderada por el profesor William Ripple, de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad estatal de Oregón (EE UU) y empleando datos de agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro e investigadores individuales.

Además, afirman que lo más preocupante es que la humanidad está haciendo muy poco para resarcir sus efectos sobre el medio ambiente. Esto se hace evidente al observar las “señales obvias de que vamos por un camino insostenible”, como las refieren este grupo de científicos.

El crecimiento demográfico y la consiguiente superpoblación, el cambio climático, la deforestación, la falta de acceso agua dulce o la extinción de las especies son algunas de las causas que ponen en riesgo el futuro y el bienestar y demandan la puesta en práctica global. Estos científicos afirman que es necesario unas medidas urgentes tomadas e impulsadas cuanto antes por los dirigentes políticos.

Afortunadamente, aunque aún se mantienen muchos de los problemas señalados en la carta de 1992, sabemos que se han realizado acciones para empezar a corregir algunos asuntos clave y que los resultados positivos ya se hacen notar. Hablamos de la prohibición de químicos que dañan la capa de ozono, la disminución en las tasas de deforestación de algunas regiones, y el descenso en la natalidad, que ha disminuido la sobrepoblación en algunas zonas. Esto nos recuerda que tenemos la capacidad de modificar las condiciones y, si todos los sectores sociales se organizan, es posible revertir los daños. Pero cada uno de nosotros tiene que comprometerse.