Javier Collado

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Redacción. El Colegio de Enfermería de Córdoba ha manifestado su reconocimiento al compromiso ético profesional mostrado por la enfermera Isabel Berzosa Soler, por las labores de auxilio prestadas a la senadora cordobesa Beatriz Jurado y al hijo que acababa de dar a luz dentro del coche, antes de llegar al hospital.

“Ejemplos de ayuda como la prestada por Berzosa sirven para dejar constancia de la verdadera dimensión de la profesión enfermera, porque el ejercicio de ésta no se desempeña únicamente en los centros sanitarios, sino que nuestra conciencia y nuestra ética como enfermeras y enfermeros nos lleva a actuar ante cualquier situación de urgencia”, apunta el vicepresidente de la corporación colegial, Enrique Castillo.

Precisamente, Isabel Berzosa salía de su turno en el quirófano del Hospital San Juan de Dios en la tarde del pasado 5 de noviembre cuando, circulando de camino a casa, a la altura de la Iglesia de Cristo Rey, encontró dos coches parados y no dudó en detenerse para ayudar. En el interior del primer vehículo se hallaba una mujer, la senadora Jurado, que tenía en su regazo al bebé que acababa de alumbrar en ese mismo instante asistida por su marido, el periodista Raúl Ramos.

“Lo primero que hice fue limpiarle las secreciones de la boca al bebé, estaba caliente, se puso a llorar y le estimulé los pies, comprobando así que reaccionaba, levantaba la cabeza, lloraba. La mamá no había expulsado la placenta, hice un amago para ver si salía y recordé que a veces tarda hasta 15 minutos en ser expulsada. Decidí que era mejor no cortar el cordón umbilical de inmediato y que esperásemos a la ambulancia, que ya no iba a tardar en llegar”, narra la enfermera, que actualmente desarrolla su trabajo en el Hospital Universitario Reina Sofía.

Durante esa espera, Berzosa sostuvo el cordón umbilical, “notando el latido y el calor” y también cogió de la mano a la madre y le tomó el pulso: “Ella estaba taquicárdica por la situación, pero estaba bien a nivel hemodinámico”. En esos minutos, a la enfermera se le pasó por la cabeza cortar el cordón umbilical con cordones de zapatos o un cútex, pero no le dijo nada a Jurado para no asustarla. “Quería apurar para hacerlo de la mejor forma, aprovechar hasta el último momento, porque los dos estaban bien”, explica la colegiada.

Enseguida llegó la ambulancia e Isabel Berzosa preparó a la senadora para subir en la silla de ruedas. Al día siguiente, recibió una llamada de agradecimiento de un papá y una mamá felices, y supo que todo había ido bien. Entonces, la enfermera pudo relajarse, porque “no dormí en toda la noche pensando en si podía haber hecho algo más”.

De esta aventura, la colegiada destaca que “fue estupenda y maravillosa”. Piensa que, cualquiera en su lugar, por humanidad, habría hecho lo mismo y, por eso dice con humildad: “no hice gran cosa, tan sólo me adelanté a lo que podía pasar”. Finalmente, respecto a las palabras de agradecimiento de Jurado y Ramos sólo tiene una respuesta: “yo también me he beneficiado de la experiencia”. Una actitud digna de la profesión que ejerce, opinan desde el Colegio de Enfermería.