Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

CBN. El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida se redujo a su menor tamaño desde 1988, informó la Agencia Espacial (NASA) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

La razón de la buena noticia es que durante este año las condiciones cálidas en la atmósfera superior impidieron parcialmente la formación de nubes estratosféricas polares, que son las que finalmente destruyen el ozono. El científico de la NASA en Maryland, Paul Newman, aseguró que el agujero en la Antártida fue “excepcionalmente débil este año”, añadió que las mejoras también se deben a las prohibiciones de sustancias químicas que afectan a la capa de ozono en el acuerdo internacional de 1987.

La formación y persistencia de estas nubes son importantes primeros pasos que conducen a las reacciones catalizadas por cloro y bromo que destruyen el ozono, dijeron los científicos. Estas condiciones antárticas se parecen a las que se encuentran en el Ártico, donde el agotamiento del ozono es mucho menos grave.

En 2016, las temperaturas estratosféricas más cálidas también limitaron el crecimiento del agujero de ozono. El año pasado, el agujero de ozono alcanzó un máximo de 14,3 millones de kilómetros cuadrados, 3,2 millones de kilómetros cuadrados menos que en 2015. El área promedio de estos máximos diarios de agujero de ozono observados desde 1991 ha sido de aproximadamente 16 millones de kilómetros cuadrados.

Aunque las condiciones atmosféricas estratosféricas más cálidas que el promedio han reducido el agotamiento del ozono durante los últimos dos años, el área actual del agujero de ozono sigue siendo grande porque los niveles de sustancias que agotan el ozono como el cloro y el bromo siguen siendo lo suficientemente altos como para producir una pérdida significativa de ozono.