Magnus Hald, jefe de los servicios psiquiátricos en el Hospital Universitario del Norte de Noruega.

Javier Collado

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CBN. Escuchar al paciente y preguntarle qué desea, este enfoque está revolucionando el tratamiento de las enfermedades mentales en Noruega (Asgard Hospital, en Tromsø). Hoy en día prácticamente todas las enfermedades mentales son susceptibles de tratarse mediante fármacos, sin importar cuál sea su grado ni mucho menos cuáles sean sus particularidades con respecto a la historia de vida del paciente.

Como resultado de una forma de entender los conceptos de salud, paciente, medicina y bienestar, entre otros, se cree que todos los seres humanos pueden ser tratados de la misma manera, y que, por ejemplo, una depresión es idéntica en una mujer de 50 años que en un adolescente de 16, en un hombre que perdió a su esposa o en una joven que no puede dormir por las noches. Y bajo esa premisa, a todos se les ofrece la misma solución: un fármaco cuya promesa es devolverlos a la normalidad, lo que sea que esto signifique.

Asimismo, este entendimiento de la salud mental es tan dominante que pensar en otras alternativas suele ser considerado un exabrupto, un pensamiento descabellado o una charlatanería. “Debemos tener en cuenta la perspectiva de este paciente de igual manera que la perspectiva del médico”, comenta Magnus Hald, jefe de los servicios psiquiátricos en el Hospital Universitario del Norte de Noruega y propulsor de la iniciativa.

“Antes les decíamos a los pacientes lo que era mejor para ellos, pero ahora les preguntamos qué es lo que realmente quieren y ellos pueden decidir”, añade Merete Astrup, directora de la unidad sin medicación. Por el momento no es posible saber hasta dónde llegará este proyecto puesto en marcha en Noruega. Sin embargo, el solo gesto de escuchar al paciente psiquiátrico es, para los médicos que los tratan, un gran paso cuya dirección podría ser quizá un entendimiento de la salud y el bienestar como estados que manan directamente de la subjetividad y las circunstancias personales.