Juzgados de Córdoba.

Javier Collado

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Redacción. La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado al hombre identificado con las iniciales M.B.S. y a la mujer con iniciales M.A.C.P., como presuntos autor y cómplice, respectivamente, de un delito contra la indemnidad sexual de sus hijos menores, a las penas de 27 años de prisión -el padre- y más de tres años -a la madre-, entre otros delitos.

Según se recoge en la sentencia, se da por probado que el procesado, de unos 42 años, y la procesada, de unos 29 años, eran marido y mujer y en años anteriores a 2015, vivían en Lucena junto al hijo menor de ella, de unos nueve años en el momento de los hechos, y los cuatro hijos comunes de ambos, de entre nueve y dos años.

Al respecto, los magistrados señalan que las relaciones entre los distintos miembros de la familia estaban «dominadas» por el acusado, quien «imponía su voluntad y criterio continuamente, a veces bajo intimidación». En esos años anteriores y hasta el 9 de enero de 2015, el procesado, «de manera reiterada durante el día y la noche y cuando otros miembros de la familia no estaban presentes, tratando de satisfacer sus deseos sexuales», supuestamente ha cometido violaciones sobre su hija de unos seis años, en este caso el delito contra la indemnidad sexual de su hija menor «con acceso carnal sin violencia o intimidación y en el que concurre la agravante de reincidencia».

No obstante, en el citado día de enero la menor tuvo que ser intervenida quirúrgicamente de manera «urgente», tras lo cual quedó ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pediátricos. Se emplearon 30 días en su curación, de los que seis de ellos estuvo en el hospital y 15 estuvo impedida para su actividad normal. Durante esas mismas fechas, en el mismo domicilio y «de manera repetida, tratando igualmente de satisfacer sus deseos sexuales», el acusado presuntamente ha sometido a conductas sexuales a su hijo de unos cinco años.

También, en ese mismo tiempo, «de manera reiterada», el procesado supuestamente ha agredido al hijo menor de su pareja, «lo ha echado a pelear con otros niños, le ha hecho sustraer cosas, le ha impuesto castigos vejatorios -no cenar, romperle juguetes, dormir en el balcón-, lo ha insultado» y «lo ha humillado delante de otras personas», dándole además «un trato sustancialmente diferente al que le daba a los demás hermanos».

Entretanto, los jueces indican que la procesada «conocía las practicas sexuales que su marido llevaba a cabo con los menores», así como «el trato degradante que continuamente» le daba a su hijo. Sin embargo, «no reaccionaba para evitarlos por el miedo poderoso que sufría, dado que él la tenía dominada, sometida y amenazada», según se explica en la resolución judicial.