Javier Collado

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CBN. Los frutos de las investigaciones de las Fuerzas de Seguridad y la justicia han llegado a remolque. Solo en 2016 el Seprona de la Guardia Civil detuvo o investigó a 414 personas por delitos y faltas cometidos contra animales.

EN los últimos años han aumentado las denuncias de maltrato animal, lo que demuestra que la sociedad está más concienciada con este tema. Cortar las orejas y el rabo a los perros de caza con una navaja y en el campo, lejos de una clínica veterinaria, es una costumbre muy extendida entre los rehaleros, que lo defienden como una «tradición».

Sin embargo, la justicia ha tomado parte en el asuntos. En Huelva hay abiertas una decena de causas con una treintena de cazadores imputados por mutilar las orejas de más de mil perros sin certificados sanitarios. Tras una primera sentencia condenatoria, la Fiscalía de Medio Ambiente ha logrado la apertura de juicio oral en otros tres procesos y está pendiente de acusar a otros siete cazadores por maltrato animal. “Tanto jueces como secretarios están muy concienciados. Eso sí, acusaremos donde haya pruebas, hay que ir con pies de plomo”, avanzan fuentes del ministerio público tras el archivo de tres casos.