Javier Collado

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CBN. Un reciente estudio impulsado por la Universidad de California Davis, y en el que han participado dos investigadores de la Universidad de Córdoba ha constatado que una rica dieta en grasas podría alargar la vida entre 7 a 10 años.

El trabajo desarrollado por uno de los equipos ha estado coordinado desde la Universidad de California, Davis, por el profesor Jon Ramsey y el investigador postdoctoral cordobés José Alberto López Domínguez, quien obtuvo el doctorado en la Universidad de Córdoba dentro del Grupo dirigido por José Manuel Villalba, Catedrático del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología, y cuenta con la participación de Elena Gutiérrez Casado, en la actualidad estudiante de Doctorado del Programa Biomedicina, adscrita al mismo Grupo investigador de la UCO. El segundo equipo de investigación pertenece al Instituto Buck para la Investigación en el Envejecimiento (en Novato, California) y está liderado por el profesor Eric Verdin y el investigador postdoctoral John Newman.

Una extraordinaria noticia que corrobora el altísimo nivel de nuestros investigadores.

A medida que más personas llegan a los 80 y 90 años, los investigadores vienen profundizado en conocer sobre los factores que favorecen la salud y calidad de vida durante el envejecimiento. Un reciente estudio con ratones en la Escuela de Medicina Veterinaria de la UC Davis ha arrojado luz sobre esas preguntas al demostrar que una dieta alta en grasa o cetogénica no sólo aumenta la longevidad sino que también mejora la fuerza física.

“Los resultados me sorprendieron”, ha afirmado el nutricionista Jon Ramsey, autor principal del artículo, publicado en el número de septiembre de Cell Metabolism. “Esperábamos algunas diferencias, pero me impresionó la magnitud que observamos -un aumento del 13 por ciento en la esperanza de vida mediana de los ratones con una dieta alta en grasa respecto a una dieta alta en carbohidratos. En humanos, supondría siete a 10 años de mayor eesperanza de vida. Además, los ratones objeto de estudio conservaron la calidad de su salud en los siguientes años “.

Ramsey ha pasado los últimos 20 años estudiando los mecanismos que conducen al envejecimiento, un factor que contribuye a la mayoría de las principales enfermedades que afectan tanto a roedores como a seres humanos. Mientras que la restricción de calorías se ha demostrado en varios estudios que pudiera retrasar el envejecimiento en muchos animales, Ramsey estaba también interesado en saber cómo una dieta alta en grasas podría afectar el proceso de envejecimiento.

Los ratones del estudio se dividieron en tres grupos: una dieta rica en carbohidratos con alto contenido de carbohidratos, una dieta baja en carbohidratos / alta en grasas y una dieta cetogénica (donde las grasas fueran el 89-90 por ciento de la ingesta total de calorías).

Aunque pensábamos que la dieta alta en grasas aumentaría el peso y disminuiría la longevidad, los investigadores mantuvieron la cantidad de calorías de cada dieta para compararlas correctamente.

“Diseñamos la dieta no para medir la pérdida de peso, sino para estudiar cómo afecta al envejecimiento”.

Además de aumentar significativamente la vida media de los ratones en el estudio, la dieta cetogénica -alta en grasas- aumentó la memoria y la función motora (fuerza y ​​coordinación), e impidió un aumento en los marcadores de inflamación relacionados con la edad. También tuvo un impacto en la incidencia de tumores.

“En este caso, muchas de las cosas que estamos viendo no son muy diferentes de los humanos”, dijo Ramsey. “Los seres humanos siguen cambios similares y experimentan una disminución en la función general de los órganos durante el envejecimiento. Este estudio indica que una dieta cetogénica puede tener un gran impacto en la vida y la salud sin necesidad de perder peso o restringir la ingesta. Abre una nueva vía para posibles intervenciones dietéticas que tendrán impacto en el envejecimiento “.

Fuente: UCDavis.edu