Javier Collado

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CBN. En primer lugar nuestra sincera enhorabuena por vuestro proyecto de investigación, ya que ha generado un gran interés entre los lectores y el público en general, ante un tema tan controvertido como la ingesta de grasas y en este caso su relación con la longevidad e incluso la fuerza física.

Elena Gutiérrez Casado y José Alberto López-Domínguez

CBN.: Elena y José Alberto, contadnos cuál es actualmente vuestra actividad investigadora a la vez que vuestra formación académica concluida o en proceso.

Elena: Estudié Biología y posteriormente hice un máster de Biotecnología molecular celular y genética en la Universidad de Córdoba. Al terminar éste me concedieron una beca de Formación del profesorado universitario (FPU) y comencé mis estudios de doctorado en esta misma universidad, los cuales concluiré al inicio del próximo curso académico. Gracias a esta beca pude realizar una estancia de tres meses en Davis, California, en el laboratorio del Dr. Ramsey, uno de los implicados en la reciente publicación que tanto interés ha suscitado.

José Alberto: Resumiendo mucho, estudié Biología e hice la tesis doctoral en Córdoba. Después pasé dos años y medio en Davis, California, donde ya había hecho alguna estancia corta anteriormente. Allí completamos el trabajo que se ha publicado ahora, con el doctor Jon Ramsey. Desde hace un año y medio trabajo con la doctora Judy Campisi en el Instituto Buck de Investigación sobre Envejecimiento, también cerca de San Francisco, dedicado casi exclusivamente a estudiar enfermedades del envejecimiento y los procesos básicos que las causan.

CBN. Apreciamos que sois el referente de la nueva juventud investigadora, acostumbrada a trabajar en un entorno multicultural, internacional, y cuyas fronteras no concluyen en el ámbito local o regional. ¿Qué valoración hacéis al respecto?

José Alberto: Toda la ciencia es, o debería ser, un frente común, da igual dónde se haga o quién la haga. Los criterios y las herramientas son las mismas en todas partes. Para mí, la relación con gente de distintos países y culturas es uno de los mayores privilegios de trabajar en ciencia. En mi instituto somos dos españoles entre trescientas personas de casi cuarenta países. Es enriquecedor, se aprende mucho y borra las fronteras, de la ciencia y de uno mismo. Tomarse una cerveza con los compañeros es lenguaje universal. Eso sí, creo que el referente debe ser cualquiera que investigue bien, esté donde esté y tenga el resultado que tenga, porque a veces se trabaja muy duro en proyectos que al final no salen como se esperaba.

Elena: Estoy muy de acuerdo con José Alberto. En una ciencia de calidad las pautas a seguir son siempre las mismas, por lo que podemos decir que este “lenguaje científico” es universal no importando el lugar donde estés desarrollando tu investigación. La oportunidad que te brinda poder trabajar fuera de tu laboratorio con personas de diferentes lugares te enseña y enriquece mucho a todos los niveles, siempre aprendes muchas cosas que puedes aplicar a tu propio trabajo y moverte en un ambiente multicultural te hace ver a cualquier persona sea de donde sea como un compañero más.

CBN. Dentro del estudio colaborativo que habéis realizado y conociendo la perspectiva que se tiene de España y la UCO desde el exterior, ¿qué pensáis que valoran de nuestros jóvenes profesionales y de nuestra Universidad?

¿Pensáis que se puede mejorar esa percepción?

Elena: Hablando desde mi propia experiencia, considero que a los profesionales españoles se nos valora de la misma manera que a los de cualquier otro lugar. Simplemente se trata de que demuestres tu capacidad de trabajo e implicación con el mismo y no importa para nada de dónde vengas, si no lo que tienes que aportar. Es cierto que de los españoles que he conocido desarrollando su actividad profesional fuera de nuestras fronteras destacaría el esfuerzo y el empeño que ponemos en lo que hacemos, nuestra capacidad de agudizar el ingenio cuando los recursos son relativamente limitados y nuestro carácter, en general abierto que genera un buen ambiente de trabajo, cosa muy importante cuando te dedicas a investigación ya que pasas una grandísima cantidad de tiempo en el laboratorio.

José Alberto: En mi opinión, no existen prejuicios negativos sobre la ciencia española o, al menos, yo no los he percibido. Los estándares de calidad son los mismos para todo el mundo, porque las revistas en las que se publica son internacionales. De los españoles, por lo que he podido ir viendo, se valora mucho la creatividad y la capacidad de trabajo.

CBN. Recientemente se ha publicado que ninguna universidad española, en el ámbito de la Medicina, se encuentra entre las 100 mejores del mundo. Esto contrasta y sorprende con la cantidad de grandes referentes médicos e investigadores que posee España en la actualidad (Fuster, Mojica, Barbacid, etc..y muchos otros) y los avances que día a día vemos que se producen en el ámbito de la investigación médica. ¿Qué pensáis al respecto?

Elena: Considero que en España se hace una ciencia de buenísima calidad, con el hándicap de presupuestos bajos en muchas ocasiones. Es de admirar que a pesar de ello en nuestro país se lleven a cabo estudios punteros, equiparables a los realizados en cualquier otro país con una mayor inversión en investigación. Eso dice mucho de nuestros investigadores, que se exprimen los sesos para intentar superar este tipo de adversidades, aparte de las que ya se te presentan en investigación de por sí.

José Alberto: Como dice Elena, me parece que en España se exprimen los euros para hacer muy buena ciencia con recursos limitados, hay centros y grupos que trabajan al nivel de los mejores del mundo. Los mimbres son buenos, pero quizás falta estrategia y, por supuesto, inversión.

CBN. Entrando en el contenido de vuestra investigación sobre una dieta cetogénica, o rica en grasas como favorecedora -al menos en las pruebas realizadas en ratones-, de extender la longevidad. Por favor, explicadnos de forma muy básica para el gran público en qué consiste el hallazgo y qué repercusión y aplicación puede tener en el futuro inmediato o a medio/largo plazo.

José Alberto/Elena: Básicamente, hemos eliminado todos los carbohidratos de la dieta de los ratones y hemos explorado qué ocurre cuando envejecen, siempre y cuando no haya sobrepeso. Y resulta que viven más, tienen menos tumores, conservan la memoria y los músculos parecen funcionar mejor. Creemos que la clave, más que las grasas de la dieta, es la ausencia de azúcares.

Nuestro cuerpo, como el de un ratón, usa las grasas o los azúcares como energía para funcionar. Sin embargo, hay órganos, como el cerebro, que no pueden usar la grasa. Por eso, cuando escasea el azúcar, el hígado produce unas moléculas, llamadas cuerpos cetónicos, que son como una “moneda energética” alternativa. De ahí que las dietas radicalmente bajas en carbohidratos se llamen “cetogénicas”. Pues bien, desde hace poco se sabe que estos cuerpos cetónicos no sólo sirven como combustible, sino que regulan la expresión de cientos de genes y producen efectos sorprendentes, como aliviar la epilepsia. Pero había muy pocos datos sobre cuerpos cetónicos y envejecimiento, y nuestro estudio ha venido a llenar ese hueco.

Ahora, los equipos que investigan este fenómeno, tanto universidades como empresas, tendrán dos direcciones: entender por qué ocurre esto, y comprobar si estos cuerpos cetónicos pueden ser la base para tratar enfermedades vinculadas al envejecimiento.

CBN. Popularmente tenemos marcado en nuestro pensamiento que grasa equivale a colesterol, sobrepeso, problemas cardiovasculares, etc.. ¿Qué parte de esa creencia destierra o no este estudio o en qué sentido es concordante?

José Alberto/Elena:  Es verdad que existe esa percepción, pero desde hace unos años más y más estudios parecen contradecirla. Nuestro estudio en ratones no trataba de dar con una dieta más sana, sino de estudiar los efectos de una dieta muy baja en carbohidratos en el envejecimiento. Hay un estudio mucho más relevante para contestar a esa pregunta: hace pocas semanas se publicó en “The Lancet” un magnífico estudio hecho en más de 100.000 personas que afirma que una dieta más rica en grasa no se asocia con más enfermedad cardiovascular. Es más, se asocia con menor mortalidad en general. Es un trabajo valiosísimo para el cambio de mentalidad que se está produciendo en estos últimos años sobre la grasa de la dieta.

CBN. En vuestro estudio, en el que aplicáis tres pautas de nutrición en animales para diferenciar los efectos, hasta qué punto reducís el consumo de hidratos de carbono.

José Alberto/Elena:  Hemos empleado tres dietas diferentes: una normal, alta en carbohidratos; otra intermedia baja en carbohidratos y una cetogénica, sin carbohidratos. En general, lo que quitas de carbohidratos lo sustituyes principalmente por grasas, con lo cual usamos dos dietas muy altas en grasa, en nuestro caso, principalmente manteca de cerdo. La dieta intermedia no aumentó la longevidad ni mejoró los demás parámetros, pero tampoco tuvo ningún efecto negativo. La cetogénica nos dio los mejores resultados. Un punto importante que hay que tener en cuenta, tanto en ratones como en humanos, es que un gramo de grasa tiene casi el doble de calorías que un gramo de carbohidratos, así que nosotros hemos controlado el número de calorías que los animales comían, para evitar el sobrepeso. Creo que esa es otra de las claves del estudio.

CBN. De forma muy práctica, y si consideráramos que el estudio como parece muy probable, fuera ratificado en humanos. ¿Qué contenido más o menos de nutrientes, alimentos o platos tendría esa dieta ideal que favorecería la longevidad obviamente manteniendo la calidad de vida? ¿Qué restringiríamos su consumo o lo contrario?

José Alberto: Lo más razonable es tener una dieta variada y prevenir el sobrepeso. No olvidemos que estos ratones recibían sus vitaminas y minerales a partir de suplementos vitamínicos, pero nosotros los debemos obtener gracias a esa diversidad en la dieta. Nuestro estudio explora mecanismos, pero no es una recomendación dietética. Eso sí, parece que empieza a haber un consenso en contra de los azúcares añadidos, por ejemplo. Un refresco azucarado es una bomba calórica y a mucha gente le parece más inofensivo que la manteca de cerdo, pero nuestro hígado transforma el exceso de azúcares en grasa y lo almacena igualmente. Me reservo mi dosis de azúcar para el pastel cordobés.

CBN. Explicadnos por favor el desarrollo y el trabajo operativo internacional, como ha sido el realizado por ambos con la Universidad de California Davis.

José Alberto: Este proyecto se ha llevado a cabo casi íntegramente en dos o tres laboratorios de Davis, pero ha habido casos anteriores en los que el dinero, las muestras y las personas han volado entre Córdoba y California para poder completar el trabajo. En este caso concreto, uno de los puntos más apasionantes ha sido la colaboración entre equipos: hace más de un año descubrimos, en un congreso local en California, que otro grupo estaba haciendo algo muy parecido. Es uno de los mayores sustos que puedes recibir, porque la competencia en la ciencia es enorme. Pero en este caso, el equipo del doctor Eric Verdin, en San Francisco, y el nuestro decidimos cooperar y enviar nuestros resultados al mismo tiempo. Es poco común, pero si sale bien, como esta vez, multiplica la fiabilidad y el impacto de la investigación.

Elena: Con estudios como este se pone de manifiesto que la colaboración entre grupos es de vital importancia, hecho que va en contra de la mentalidad de algunos grupos de investigación que prefieren trabajar por su cuenta para que nadie les “pise” los resultados de cara a posibles publicaciones, ya que como menciona José Alberto el ámbito científico es altamente competitivo. Debería de desecharse esta idea y pensar que la colaboración entre grupos que trabajan en un tema común permite dar robustez al estudio y que sea mucho más completo, ya que cada uno podrá aportar ideas y técnicas experimentales que darán una mejor visión global sobre el tema en cuestión.

CBN. Volviendo al ámbito más personal de cada uno, cómo es un día habitual laborable para vosotros. ¿Cómo organizáis y que hacéis en vuestro día a día?

Elena: Depende mucho del laboratorio donde trabajes, pero generalmente tenemos cierta

flexibilidad en la forma de proceder y organizarnos. Eso puede parecer algo positivo, pero no obstante para las personas que nos dedicamos a investigación esto se vuelve en nuestra contra. Echas muchísimas horas en labores experimentales y otras tantas en el estudio de la materia en cuestión, más de las estipuladas por tu contrato. Además en la gran mayoría de los casos este esfuerzo no está ni bien pagado. En un día a día normal siempre estás haciendo varios experimentos a la vez, corriendo de arriba abajo para exprimir las horas al máximo y aunque a veces es complicado debes organizarte para analizar tus resultados, dar forma a posibles hipótesis para explicarlos, y estudiar mucho sobre los avances al respecto que se llevan a cabo por otros grupos de investigación.

José Alberto: De acuerdo con Elena punto por punto. Hay mucho trabajo de ordenador, para leer y ponerte al día de lo que se está haciendo en otros sitios, mucho trabajo criando, cuidando y estudiando los ratones, y mucho trabajo de “poyata” analizando tus muestras.

 

CBN. Los jóvenes actuales, y más aún los que en los próximos años entrarán en la Universidad o cumplen sus primeros cursos están escuchando acerca de la complejidad del mundo actual, la globalización, la precariedad laboral, etc.. ¿Qué le aconsejaríais o qué mensaje le trasladaríais?

Elena: Les diría que deben estar preparados para esforzarse y mejorar constantemente. En una sociedad tan competitiva como la nuestra siempre se espera lo mejor de nosotros y eso no se consigue si no es con esfuerzo y compromiso. La actitud ante los nuevos retos es fundamental, los jóvenes españoles deber ser conscientes de que valen mucho y hay que empezar a creérselo un poquito. También deben estar mentalmente preparados para que las cosas no salgan tal y como estaba planeado y más si trabajas en investigación, donde el esfuerzo no está necesariamente unido a la obtención de buenos resultados. Sobre todo hagan lo que hagan deber ser felices con el camino escogido y aprovechar cualquier oportunidad para conocer gente y lugares nuevos que eso siempre enriquece mucho tanto profesional como personalmente. Y por último y no por ello menos importante…¡deben aprender inglés! Nunca sabes cuándo puedes necesitarlo.

José Alberto: Supongo que cada uno encuentra su camino. Se puede ser más vocacional, o más práctico, y de las dos formas te puede salir bien, mal o regular, no creo que haya recetas mágicas. Esforzarse ayuda, pero no garantiza. No puedo dar muchos consejos, pero puedo contar alguno que he recibido. El primero, hablar con todo el mundo y conocer gente nueva. Nunca sabes quién te va a dar una buena idea. Y el segundo, saber venderse, y en esto los estadounidenses son muy buenos, yo creo que trabajan la comunicación desde niños. Creo que las dos son herramientas útiles para cualquiera, tenga o no un trabajo vocacional.

CBN. Elena y José Alberto, ¿cuál es el sueño, objetivo o meta de cada uno de vosotros en el ámbito profesional o investigador?

Elena: En esta etapa de mi vida prefiero marcarme objetivos a corto plazo, por ello en

principio lo más importante ahora es acabar la tesis, ¡Qué no es poco!, todos los doctorandos saben perfectamente de lo que hablo. Después ya tendré tiempo de plantearme el futuro, no obstante tengo claro que haga lo que haga siempre intentaré dar lo mejor de mí misma y espero tener tanta suerte como hasta ahora y poder rodearme de tan buenos profesionales.

José Alberto: Me encantaría poder seguir haciendo este trabajo rodeado de gente con la misma calidad humana que he encontrado hasta ahora. He sido muy afortunado en ese sentido desde el primer momento hasta hoy. Y si pudiera ser en España, aún mejor. No es pedir poco.

¡Muchas gracias por vuestra colaboración y os deseamos lo mejor en vuestra labor investigadora!