Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

CBN. Comieza a ser habitual que surjan incidentes en publicaciones especializadas en el ámbito hotelero, de restaurantes y de viajes sobre críticas de clientes respecto al trato o el servicio recibido.

En muchos casos tienen justificación y es positiva esa crítica para que se corrijan abusos o para que otros clientes conozcan lo que pueden esperar y no sufran mal servicio.

Pero hay veces que un competidor o cualquier persona con mala fe puede provocar un injusto daño de imagen a un establecimiento sin merecerlo.

Ha ocurrido en localidad de Chipiona (Cádiz). Un cliente del restaurante «Venta Aurelio» difundió por el portal Trip Advisor unas críticas bastante duras sobre la comida, la calidad, la atención recibida, las subió a redes sociales, y la respuesta de los encargados del restaurante ha sido implacable.

MUY DECEPCIONADOS

Previamente el cliente insatisfecho había expresado como queja que  la «comida estaba sobrevalorada y era escasa» entre otras calamidades, que estaba «todo bastante salado» o que no tenía sabor. «Nos sirvieron la comida sin seguir orden entre los entremeses y la comida principal, y no prestaron atención suficiente y olvidaron algún plato», detalló.

RESPUESTA VENTA AURELIO

(…) Estimado usuario.

Con todo el respeto y educación que se merece, permíteme que le diga que usted tiene muy poca vergüenza y la cara muy dura.

Usted y su familia venían a comer de gañoteo y se equivocaron de lugar.

No sé si en otros establecimientos le habrán entrado al trapo, pero aquí, señor, esa forma de actuar no la contemplamos.

Usted se sienta en la mesa, pide y si, por las circunstancias que sean, no le gusta determinada especialidad lo dice al momento y se le cambia por otra que sea de su agrado.

Lo que no vale, es que usted y su familia se harten de comer y beber y a la hora de pagar empiece a decir tonterías para no pagar y amenazar con escribir y hablar mal de nuestro establecimiento. ESO AQUÍ NO VALE.

Disfrute lo que pueda y engañe a quien se deje, que la vida son dos días. (…)