Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Redacción. Anna McManamey, de Australia, ha vivido en su propia piel trastornos alimenticios contra los que ha estado luchando desde hace siete años. La joven, que llegó a pesar 39 kilos, comenzó con problemas de autoestima después de que le dijeran que no podría convertirse en una gimnasta de élite porque era «demasiado grande».

Anna McManamey, de 31 años, es una entrenadora certificada en nutrición, que promueve en las redes sociales mensajes positivos para que las mujeres amen sus cuerpos, naturales, y venzan sus complejos.

Pero para esta australiana no ha sido un camino fácil hasta convertirse en un referente de fitness en Sídney. Durante más de siete años, la joven luchó contra un trastorno alimenticio que comenzó desde que era gimnasta rítmica en la adolescencia.

“Crecí como bailarina y gimnasta rítmica, así que desde una edad muy temprana he sido consciente de mi cuerpo. Mis problemas con la imagen corporal empezaron muy jóvenes”, confiesa McManamey a Daily Mail.

Con tan solo 14 años comenzó la difícil relación con la comida después de que le dijeran que nunca podría convertirse en una gimnasta de élite porque era “demasiado grande”. Unas palabras que le calaron y provocaron problemas alimenticios, como ella misma relata al citado medio.

“Al día siguiente evité el desayuno, tiré mi almuerzo a la papelera y me inventé una excusa en la cena diciendo que estaba enferma. Recuerdo ir a la cama y sentir como que había hecho un gran logro”.

Llegó a pesar 39 kilos mientras no dejaba de hacer gimnasia y danza durante muchísimas horas a la semana.Nunca fui feliz, nadie sabía cómo tratarme aunque mis padres trataron de llevarme a médicos”, confiesa mientras recalca que nunca llegó a ser hospitalizados pese a sufrir mareos y no tener apenas energía.

Los problemas de autoestima desaparecieron cuando se dio cuenta que estar delgada no le hacía ser más feliz y ahora cuenta, con tristeza, que siente pena cuando ve fotos suyas con extrema delgadez.

Con su historia espera concienciar a la sociedad, que la delgadez no debe ser el objetivo de nadie porque no resuelve los problemas: “No se puede resolver problemas emocionales con los físicos”.